martes, 27 de septiembre de 2016

JUEGO DE ARMAS (WAR DOGS) -2016-

Con ecos de El lobo de Wall Street y otras parábolas envenenadas de Scorsese sobre la verdadera y podrida naturaleza del éxito y el sueño americano, el film es, ante todo, rabiosamente entretenido salvo en un tramo antes del desenlace que se hace algo repetitivo y pierde la fuerza anterior. 

CINE MOLON CON AIRES DE SCORSESE 


Calificación: 3/5 






Un paso adelante en la carrera de Todd Phillips hasta ahora centrado en la comedia comercial con resultados dispares (Trilogía de Resacón en Las Vegas pero también de Aquellas juergas universitarias). En Juego de Armas (¿la traducción española tendrá algo que ver con la presencia en el reparto de la esplendorosa actriz hispano-cubana Ana de ídem?) se aleja de la comedia chusca para realizar una fábula oscura, una tragicomedia ácida sobre la degradación de la sociedad estadounidense y, por ende, de toda la occidental.

Con ecos de El lobo de Wall Street y otras parábolas envenenadas de Scorsese sobre la verdadera y podrida naturaleza del éxito y el sueño americano, el film es, ante todo, rabiosamente entretenido salvo en un tramo antes del desenlace que se hace algo repetitivo y pierde la fuerza anterior.

Pero Juego de armas es fundamentalmente un film molón, en el que vemos las formas de vida cotidiana de los americanos actuales (elemento el costumbrista que ha desaparecido con tanta pantalla verde al igual que el componente de la fisicidad) entremezcladas con los desparrames de los nuevos ricos.

La reflexión que Juego de armas hace sobre la industria armamentística y la corrupción política puede parecer pueril a nosotros los descreídos europeos pero hacerla dentro del ultracomercial Hollywood actual es bastante insólito y muy de agradecer.

Entroncando con esos films basados en hechos reales que si aparecieran en un guion original no nos creeríamos, Juego de armas resulta muy beneficiada por la magnífica química de dos de los actores jóvenes más interesantes de la industria norteamericana actual.

FICHA ARTÍSTICA Y SINOPSIS 

Estados Unidos, 2016.- 114 minutos.- Director: Todd Phillips.- Intérpretes: Miles Teller, Jonah Hill, Ana de Armas, Bradley Cooper, Jeff Pierre, Shaun Toub, Barry Livingston, Kevin Pollak, Brenda Koo, JB Blanc, Trevor Keveloh, Roman Mitichyan, Mehdi Merali, Ashley Spillers, Aaron Lustig, Said Faraj, Ashli Haynes- TRAGICOMEDIA.- Historia de dos jóvenes a los que el Pentágono pagó 300 millones de dólares para armar a los aliados americanos en Afganistán.

jueves, 22 de septiembre de 2016

CAFE SOCIETY (2016)

La cinta está trufada de una serie de escenas en voz en off que cuentan de manera desapasionada y aburrida una serie de cosas que o ya estamos viendo o que no nos interesan nada. Para colmo de males todas las subtramas sobre la familia del protagonista fracasan, la mayoría de las veces, en su intento de hacer reír.


FATALISMO SIN INSPIRACIÓN

 Calificación: 2,5/5 




 Una obra muy irregular del autor de Delitos y faltas, que aúna aciertos más que evidentes con errores impropios de su talento que lastran un resultado final que podemos tildar casi de decepcionante. 

Entroncando con su estilo fatalista muy habitual en toda su filmografía pero acentuado últimamente, el film no va dirigido a los que busquen una trama con giros sorpresivos que te dejen con la boca abierta. Si algunos directores se ríen de las pelis centradas en la resolución final, Woody lo lleva haciendo hace tiempo de la algo infantil necesidad de ser sorprendido todo el rato.

 Allen juega a todo lo contrario: desde el principio, el espectador tiene bastante claro lo que va a ir sucediendo durante la trama, ya que usa modelos más que clásicos, que luego analizaremos. Donde focaliza sus tramas es en el hecho de que sus protagonistas no tienen ni idea de lo que les va a pasar y asistimos, impotentes a sus inútiles acciones para evitarlo. A Woody le interesa el fatalismo, el destino inevitable al que están condenadas sus criaturas, igual que en su anterior obra, Irrational man. Son de esas raras películas (al menos en la actualidad) en las que los personajes saben menos que el público. Son las más difíciles de hacer, pero las más gratificantes si salen bien. No ha sido el caso.

Por otro lado, también centra su interés en los resortes de la narración concibiendo obras cada vez más meta: literarias y cinematográficas. En lugar de empeñarse en ocultarnos el andamiaje, la estructura de su historia, nos está diciendo continuamente que estamos viendo una fabulación, no un baldío intento de recrear la realidad. Y nos explica los mecanismos internos, los recursos que como experto fabulador domina a la perfección. Sus películas recientes hablan casi todas del arte de inventar historias.

 La primera mitad de la película (en mi opinión, sin duda, la mejor) funciona bien como un triángulo amoroso con conflicto de intereses laboral y familiar muy en la línea de El apartamento de Billy Wilder. Incluso para el momento en el que el protagonista descubre la dolorosa verdad, usa el recurso de un objeto que la revela sin necesidad de palabras. Pero aquí empiezan los muchos problemas del film. Allen es un excelente guionista pero nunca me ha parecido un director a la altura de los grandes. Y con el paso del tiempo va a peor. Si Wilder filma el descubrimiento de su protagonista, Jack Lemmon, en el Apartamento de manera magistral, Allen lo hace aquí de forma desganada, torpe, tosca sin pasión alguna. Si hasta entonces el film había sido de un preciosismo tan arrebatador como poco habitual en su filmografía, a partir de este momento es como si se cansara de esforzarse y el film va cuesta abajo y sin frenos (toda la parte de Lively es flojísima) salvo por un epilogo, de nuevo excelente, que muestra la eterna dicotomía entre lo mediocre que parece lo que tenemos y lo sublime que aparenta lo que no tenemos.

 En dicho triángulo amoroso brilla una actriz demasiado marcada y menospreciada por su papel en la saga Crepusculo, Kristen Stewart, que llena la pantalla de emociones, aunque la química con Eissenberg nunca llega a aparecer del todo.

 Además, la cinta está trufada de una serie de escenas en voz en off que cuentan de manera desapasionada y aburrida una serie de cosas que o ya estamos viendo o que no nos interesan nada. Para colmo de males todas las subtramas sobre la familia del protagonista fracasan, la mayoría de las veces, en su intento de hacer reír (aunque es cierto que todos somos cada vez más cínicos y descreídos y ya es muy difícil vivir esa catarsis colectiva de compartir carcajadas con desconocidos en la sala oscura de un cine). Y lo que es peor. Allen ha sido un maestro en unir tramas sin conexión en desenlaces sublimes. Y yo lo estaba esperando. Pues bien. Si quitas todas esas tramas, la película funcionaria igual o mejor…pero claro duraría 60-70 minutos. Y eso no se lo permiten ni a Woody. 

FICHA ARTISTICA Y SINOPSIS 

Estados Unidos, 2016.- 96 minutos.- Director: Woody Allen.- Intérpretes: Jesse Eisenberg, Kristen Stewart, Steve Carell, Blake Lively, Parker Posey, Corey Stoll, Jeannie Berlin, Ken Stott, Anna Camp, Gregg Binkley, Paul Schneider, Sari Lennick, Stephen Kunken.- COMEDIA ROMANTICA.- Los Ángeles, años 30. En la meca del cine, el joven recién llegado Bobby Dorfman, sobrino de un poderoso agente y productor de Hollywood, se enamora de Vonnie, la guapa secretaria de su tío Phil.

martes, 20 de septiembre de 2016

TARDE PARA LA IRA (2016)

Arevalo sabe intercalar sabiamente escenas claustrofóbicas  con otras mucho más respirables. En una historia de estas características la credibilidad que trasmitan los actores es fundamental. Y la mayoría están excelentes. Destacan por encima de todos una incomensurable Ruth Diaz que se hizo merecedora del premio a la mejor actriz en la sección Nuevos Horizontes del Festival de Venecia.

CONCISA, SECA Y SIN CONCESIONES 

Calificación: 3,5/5 



Un más que interesante debut tras la cámara del actor Arévalo ( Primos, Cien años de perdón) que demuestra haber aprendido de los directores con los que ha trabajo durante su carrera, especialmente de su experiencia con Alberto Rodríguez en La isla mínima, cuyo estilo de narración es la más fuerte inspiración para su opera prima, Tarde para la ira.

Los que me conocen saben que no soy muy partidario del “cine de cogotes”, término que acuñe para el tipo de planificación en el que predominan los planos muy cerrados en los que sólo vemos planos detalles de una parte de la cabeza de los protagonistas, especialmente la nuca. Los hermanos belgas Dardenne son el paradigma de esta concepción visual que veo adecuada para ciertas escenas de un cine muy social y/o dramático pero de las que considero que no se debe abusar. Es cierto que para producciones que cuentan con poco presupuesto y quieren contar historias de profundo calado humano puede servir pero, a veces, se nota demasiado que no hay una razón estilística detrás, sino que, simplemente, no hay un duro.

Arevalo, sin embargo, sabe intercalar sabiamente escenas claustrofóbicas (la secuencia inicial de la huida fallida del protagonista ya te mete de lleno en el ambiente y la atmosfera del Tarde para la ira) con otras mucho más respirables.

Obviamente, en una historia de estas características la credibilidad que trasmitan los actores es fundamental. Y la mayoría están excelentes. Destacan por encima de todos una incomensurable Ruth Diaz que se hizo merecedora del premio a la mejor actriz en la sección Nuevos Horizontes del Festival de Venecia. No se debe olvidar a un más que probable nominado al Goya al mejor actor de reparto, Manolo Solo, eterno secundario del reciente cine español en un rol absolutamente diferente a los que nos tiene acostumbrados. El es el protagonista absoluto de la mejor secuencia del film, la del gimnasio, recuérdenla cuando vayan a verla.

Tarde para la ira tiene una duración ajustada, no sobra nada en ella y, sin siendo un film nada político en apariencia incluye una escena que define a nuestro país: las copas de los árboles son testigos de la violencia inherente mientras de fondo se oye la engañosa música representativa de nuestra engañosa alegría: la pachanga.

 FICHA ARTISTICA Y SINOPSIS 

España, 2016.- 92 minutos.- Director: Raúl Arévalo.- Intérpretes: Antonio de la Torre, Luis Callejo, Ruth Díaz, Manolo Solo, Alicia Rubio, Raúl Jiménez, Font García.- COMEDIA ROMANTICA.- Madrid, agosto de 2007. Curro entra en prisión tras participar en el atraco a una joyería. Ocho años después sale de la cárcel con ganas de emprender una nueva vida junto a su novia Ana y su hijo, pero se encontrará con una situación inesperada y a un desconocido, José.