lunes, 7 de noviembre de 2016

UN MONSTRUO VIENE A VERME -A MONSTER CALLS- (2016)

Aunque los films de Bayona parezcan muy emocionales, en realidad son metódicamente cerebrales y aquí incluso se verbaliza la estructura que dará lugar a un relato construido para parecer intenso y profundo cuando no lo es.

UNA METÁFORA INSCONCIENTE DE NUESTRO TIEMPO


Calificación: 2/5



Aunque me alegro del éxito comercial de Un monstruo viene a verme porque, para que rompa la taquilla una peli americana que no me gusta, prefiero que lo haga una española… no puedo defenderla a ultranza.

Un monstruo viene a verme es una obra brillante, bonita, higiénica, pulcra...que es precisamente todo lo que no piden los terribles temas que trata. El protagonista dice buscar LA VERDAD y me lo creo…cosa que no me pasa con Bayona y sus películas.  Ni en El orfanato ni, sobre todo, en Lo imposible es coherente con lo que dice buscar. En el film con Naomi Watts y Ewan McGregor afirmaba que el film surgía de la necesidad de reflejar la experiencia de una compatriota y su familia que contó su historia en el tsunami por la radio… pero luego, en aras a la comercialidad, los cambiaba por protagonistas anglosajones. Por no hablar del nulo interés por los nativos que fueron los verdaderamente afectados, sin posibilidad de coger un avión y largarse de allí.

Un monstruo viene a verme trata temas terribles con una superficialidad e inconsciencia más terrible aún. No se puede ni se debe hacer una película perfecta (que es lo que siempre intenta Bayona) centrada en las temáticas del film. No hay verdaderas cargas de profundidad sobre el sentido último de las cosas sino la búsqueda desesperada del llanto del auditorio, resorte que Bayona consigue hacer saltar como ninguno. Porque, como sucedía con La vida secreta de las palabras de Isabel Coixet, (otra que tal) ¿Qué merito tiene hacer llorar presentando a personas tan maravillosas a las que le pasan cosas tan terribles? Lo que tiene mérito es que no olvides nunca la congoja que te produce el trágico destino final de Dustin Hoffman en Cowboy de medianoche, interpretando a un personaje, que si vieras por la calle, te cambiarías de acera.  

En Un monstruo viene a verme, Bayona inconscientemente (o no), convierte el tratamiento que da a su film en metáfora de los tiempos actuales. Tiempos marcados por la superficialidad y la blandura emocional, en los que se escarba un poquito (tipo excursión de unas horas a un barrio marginal de una ciudad como forma de exotismo para luego volver al resort de 5 estrellas) en temas delicados y dolorosos pero sin profundizar ni enfangarse demasiado para darle al film en cuestión una fina patina de profundidad y prestigio. No hace falta que comparemos el film de Bayona con un ejemplo extremo (la crudeza de Los comulgantes de Ingmar Bergman por mostrar una oposición radical) sino con cualquier film sobre estos temas de hace 10-20 años para constatar que lo impecable de la propuesta se contradice con la verdadera naturaleza terrible y sin anestesia de lo que se está contando. Y también permite contemplar como Bayona y su guionista, autor también de la novela, ignoran por completo el verdadero dolor, el subtexto perspicaz en aras de acabar con los kleenex de la sala.Y lo peor es que no creo que lo hagan pensando en la taquilla...es que ésa es su cosmovisión.

Aunque los films de Bayona parezcan muy emocionales, en realidad son metódicamente cerebrales y aquí incluso se verbaliza la estructura que dará lugar a un relato construido para parecer intenso y profundo cuando no lo es.

Por supuesto, toda la parte técnica de Un monstruo viene a verme es impecable. Para ello solo basta el dinero y la profesionalidad necesaria. Que no es poco, pero tampoco suficiente, para superar la mera condición de fenómeno cinematográfico-sociológico dirigido a esa parte enorme de público potencial que hace tiempo que abandono las salas de cine ahuyentado por los precios, las incomodidades y  la pobre oferta y que ahora se refugia en el producto televisivo, en ocasiones igual de superficial, pero más barato, más cómodo y muchas veces mas estimulante.


FICHA ARTISTICA Y SINOPSIS
España, 2016.-  108  minutos.- Director: J.A. Bayona.- Intérpretes: Lewis MacDougall, Sigourney Weaver, Felicity Jones, Liam Neeson, Toby Kebbell, Geraldine Chaplin.- DRAMON.-Tras la separación de sus padres, Connor, un chico de 12 años, tendrá que ocuparse de llevar las riendas de la casa, pues su madre está enferma de cáncer. Así las cosas, el niño intentará superar sus miedos y fobias con la ayuda de un monstruo, pero sus fantasías tendrán que enfrentarse no sólo con la realidad, sino con su fría y calculadora abuela. Con este nuevo trabajo J.A. Bayona cierra su trilogía sobre las relaciones maternofiliales, que inició con "El orfanato" y continuó con "Lo imposible".

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