lunes, 29 de junio de 2015

JURASSIC WORLD (2015)

El descomunal éxito de esta secuela es sintomático del funcionamiento actual de la industria cinematográfica (tanto a nivel de producción como de acogida por parte del público). Que esta rutinaria y cobarde nadería sea la película más taquillera a nivel mundial en su primer fin de semana es desalentador


GARANTIA DE INDIFERENCIA. 

Calificación: 1,5/5 




Estados Unidos, 2015.- 124 minutos.- Director: Colin Trevorrow.- Intérpretes: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Ty Simpkins, Nick Robinson, Vincent D’Onofrio, Irrfan Khan, Omar Sy. AVENTURAS. - El descomunal éxito de esta secuela es sintomático del funcionamiento actual de la industria cinematográfica (tanto a nivel de producción como de acogida por parte del público). Que esta rutinaria y cobarde nadería sea la película más taquillera a nivel mundial en su primer fin de semana es desalentador. No ya porque si echamos la vista atrás (años 70 y 80) encontramos como cintas más taquilleras de su año a obras mayores como El padrino, El exorcista, Tiburon, Rocky, E.T., La guerra de las galaxias y su continuación. No hace falta irse tan lejos. Basta con compararla con otro film en cartel: Tomorrowland, el megafracaso económico de Disney y Brad Bird, el director de Los increíbles. Esta cinta le da mis vueltas en maravilla visual, riesgo, espíritu crítico y pulso a esta chorrada. Y, sin embargo, parece que las nuevas generaciones identifican fracaso en Estados Unidos con nula calidad del producto. Se nos llena la boca a la hora de criticar a los yanquis como cazurros, paletos, incultos pero luego aceptamos a pies juntillas su reacción ante una película como termómetro de la calidad de la misma.

En lugar de analizar la justicia o no del fracaso y si las causas son o no extracinematográficas (en el caso del film protagonizado por Clooney parece evidente que al público no le ha gustado oír lo que la cinta les dice a través de las líneas de diálogo de Hugh –Doctor House- Laurie), se decide que ese fracaso americano no merece ni nuestro tiempo ni nuestro dinero.

El primer trabajo dentro de la industria del director de la estimable Seguridad no garantizada podría estar dirigido por cualquier otro. Nunca entenderé porque Hollywood busca voces propias para embarcarlas en proyectos miméticos. A no ser que se pretenda acallar a esas voces. La cinta no tiene salidas de tono y da al público lo que parece que quiere: acción aséptica fabricada en cadena.

La cinta empieza mal con una presentación de personajes sosa que incluye un niño especialmente repelente de esos que sólo existen en la mente de guionistas que sólo han visto niños en series y películas anteriores, nunca en la vida real. Luego nos encontramos con la típica ejecutiva agresiva sin tiempo para su vida personal, a la sazón tía del niño que a los diez minutos ya estás deseando que se lo coma el dinosaurio para no tener que oírlo más. Luego está el dueño que quiere ganar pasta pero buscando la emoción, la pasión en lo que hace…una burda justificación del capitalismo encarnada por un actor asiático para ganarse ese mercado y para que sea más evidente el contraste entre la americana aséptica y el oriental conectado con la parte emocional de la existencia. Todo muy original. Luego está el guapo cachas sensible que se comunica con los dinos como si fueran delfines o algo así y, por último, el gordo desagradable militar que quiere usar a las criaturas como armas de guerra. Aparte del científico amoral y el tonto de los ordenadores enamorado en secreto de su compañera de trabajo y que, como es tonto y feo, pues recibe unas enormes calabazas.

El bicho malísimo se escapa (que es lo que todos queríamos que pasara en el minuto 1) y campa a sus anchas por una especie de Aqualand o Port Aventura con dinosaurios mutados genéticamente. Parece que la cosa va a mejorar aunque tenemos que seguir soportando al niño y empezamos a preocuparnos por la digestión de los monstruos cuando se coman a semejante ejemplar indigesto. El hermano mayor se dedica a mirar fijamente a las chicas sin éxito. Hay algunas buenas escenas de acción que suben al nivel hasta un más que aceptable entretenimiento. Pero la cinta no sabe cómo llegar al tercer acto, a la conclusión que vuelve a aburrir y a desinteresar. Te da igual el destino de los protagonistas porque ellos te importan un bledo.

Lo peor de su taquillazo y el fracaso de Tomorrowland no son esos datos concretos. Si no que le confirman a la industria lo que ella quiere creer de antemano. Que el público no quiere arriesgarse con propuestas innovadoras (para eso ya están las series de televisión que son gratis y te puedes ir si no te mola sin sensación de que te han tangado 8 euros) y prefiere ver una y otra vez lo mismo. 

Veintidós años después de lo ocurrido en Jurassic Park, la isla Nublar ha sido transformada en un parque temático, Jurassic Wold, con versiones «domesticadas» de algunos de los dinosaurios más conocidos. Cuando todo parece ir a la perfección y ser el negocio del siglo, un nuevo dinosaurio de especie todavía desconocida y que es mucho más inteligente de lo que se pensaba, comienza a causar estragos entre los visitantes del Parque.

miércoles, 10 de junio de 2015

IT FOLLOWS (2015)

CUANDO EL CINE DE TERROR NOS HABLA DE LA VIDA

CALIFICACION: 3,5/5 

Una película que te reconcilia con el cine de género, tan castigado por el Hollywood actual, obsesionado con ser lo más standard posible para conectar con la mayor cantidad del esquivo público actual. 



Estados Unidos, 2015 – 93 minutos. – Director: David Robert Michell. – Intérpretes: Maika Monroe, Keir Gilchrist, Daniel Zovatto, Jake Weary, Olivia Luccardi.- DRAMA DE TERROR. Pensar que las películas de terror son cintas de sustos es ensuciar la memoria de un género memorable. El casi debutante David Robert Mitchell recupera el gusto por la atmósfera, el detalle en las localizaciones (que son un personaje más en la cinta y no de los secundarios) y un rico subtexto que está ahí para el que pueda y quiera verlo. Sin embargo, esta capacidad metafórica no perjudica casi nunca al texto, a la historia que nos están contando que atrapa al espectador, lo lleva por interesantes vericuetos y le hace mantenerse hechizado por la pantalla. 

 Con evidentes ecos del terror suburbano de Halloween pero también del cine angelino, es decir ambientado en los Angeles de los 80, la narración nos atrapa con luces de neón, música envolvente de sintetizadores y planos largos (en extensión y en profundidad de campo) que nos permiten imbuirnos del ambiente en el que viven los personajes.

La primera media hora es casi una obra maestra en la que se fijan a la perfección las normas de este universo paralelo totalmente anclado a la cotidianidad. Obviamente, era casi imposible mantener ese nivel y menos en manos de un novato. La película da algunas vueltas sobre sí misma y roza la repetición y el subrayado. Son defectos subsanables gracias a la fuerza de la trama, las interpretaciones, esa atmósfera prodigiosamente conseguida y, por supuesto, con las cargas de profundidad sobre la conexión de sexo, amor y muerte. El sexo como una forma de huir del miedo a la muerte, el amor como la salvación ante la angustia de lo anterior, la imposibilidad de mantener ese amor intacto e imperecedero con el paso del tiempo… pura poesía.



 Sin embargo, el epílogo es brutal y descarnado (no visualmente sino dentro del campo de las ideas) y coronado por la desasosegante, reveladora e incómoda escena de uno de los protagonistas pasando con su coche por delante de dos prostitutas callejeras. No hay paz, nunca hay paz para las almas inquietas. A David Lynch seguro que le gusta ese momento y algunos otros de esta agradable sorpresa para el cinéfilo desprejuiciado.