jueves, 17 de diciembre de 2015

PELICULAS OLVIDADAS (26): "MI VIDA ES MI VIDA" -FIVE EASY PIECES- (1970)

Aunque en España es muy poco conocida, en Estados Unidos fue tan importante para la generación de Vietnam como "El graduado", "Cowboy de medianoche" o "Easy rider". La suma de varios talentos en estado de gracia dio lugar a una de las obras claves del cine americano de los años 70 reconocida con 4 nominaciones a los Oscars (película, guión, actor principal y actriz secundaria).

El director Bob Rafelson (uno de los fundadores de la productora BBS responsable de la mencionada Easy Rider, de otra obra maestra como "La última película" y del documental contra la guerra de Vietnam Hearts and minds ganador del Oscar) que triunfaba en la televisión con el show protagonizado por el famoso grupo The Monkees, conoció a Jack Nicholson y juntos escribieron el guión de la psicotronica Head.

Uniéndose a la guionista Carole Eastman (firmando con el seudonimo Adrien Joyce) y la tan notable como minusvalorada actriz Karen Black



engendraron este manifiesto oblicuo e indirecto de una generación que no quería aceptar ni lo que le venía dado por herencia ni el sistema capitalista como un pack indivisible. Ambas ideas aparecen, por un lado, en el personaje de Nicholson que renuncia a su carrera musical de la que disfrutan el resto de miembros de su familia y decide vivir con la clase obrera en los pozos petrolíferos, experiencia que tampoco le satisface convirtiéndose en un desarraigado de las clases sociales.  Por otro lado, la celebérrima escena en la que Nicholson se enfrenta al absurdo de un menú cerrado en un diner del que es imposible seleccionar lo que el quiere (sólo la he podido encontrar en inglés, sorry) es un icono de la contacultura americana.

Además, el film tuvo el dudoso honor de ser una de las pocas pelis del New Hollywood que los carcas de Garci y compañía programaron en su, por otra parte magnífico y profundamente didáctico, programa "¡Qué grande es el cine!".

El terrible monólogo en el que el personaje de Nicholson reprocha a su padre toda la incomprensión sufrida era el de toda aquella generación.



Una de las escenas iconicas del film, Nicholson luchando contra el atasco de la vida diaria con un concierto improvisado de piano sobre una pick up.

 

La incomprensión de los demás ante la actitud de Nicholson.




La famosa escena del diner.

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