lunes, 4 de mayo de 2015

LA FAMILIA BELIER (LA FAMILLE BÉLIER) -2014-

A VECES, SOLO A VECES, ME GUSTARÍA SER FRANCÉS. 

Calificación: 3/5 

El ejemplar uso de las clásicas y memorables canciones de Michel Sardou y un tercio final excelentemente concebido hace que la película te acabe tocando la fibra sensible, el corazoncito, la patatita... o como queramos expresar que algo ha roto nuestro duro caparazón de descreído habitante del principio de milenio.



Por Luis López.


Francia, 2014.- 104 minutos.- Director: Eric Lartigau.- Intérpretes: Louane Emera, Karin Viard, François Damiens, Roxane Duran. TRAGICOMEDIA.- Una pequeña sorpresa en una cartelera poco atractiva y una tragicomedia irregular y muy francesa, para lo bueno y para lo malo. La presentación de personajes, conflictos y situaciones es francamente atractiva y nos introduce en la vida cotidiana de una pequeña población rural francesa, totalmente reconocible para aquéllos que tuvimos la suerte de conocer esa forma de vida no tan marcada por el postureo como la nuestra. La dignidad, el orgullo nacional entendido como comunidad y solidaridad y una visión de la vida no tan marcada por la tradición judeo-cristiana son signos de identidad que deberíamos aprender de nuestros vecinos del norte.

 Cuando todos las líneas argumentales confluyen (y es mejor ir a verla sabiendo lo menos posible sobre los derroteros argumentales que se van acumulando en su trama) se produce un cierto caos que va en detrimento de la robustez general del film. Además la comicidad no siempre funciona y el hecho de que la mayoría de los personajes sean sordomudos no ha sido suficientemente tratado a nivel de estructura de guión para que no resulte a veces farragoso. El hecho de verla doblada también influye porque te encuentras con personajes que hablan en español, otros que se comunican en lenguaje de signos y otros que cantan en francés. Por ello, estoy deseando volver a verla en versión original.

Eso sí, el ejemplar uso de las clásicas y memorables canciones de Michel Sardou y un tercio final excelentemente concebido hace que la película te acabe tocando la fibra sensible, el corazoncito, la patatita... o como queramos expresar que algo ha roto nuestro duro caparazón de descreído habitante del principio de milenio. Y no se debe olvidar la estimulante presencia de Louane Emera, ganadora de la versión francesa de La voz que debuta en el cine. Imagino que nuestros vecinos la tendrán muy encasillada en ese papel de triunfita, pero los espectadores españoles que desconocíamos esa condición, la recibimos como una potente presencia cinematográfica que, amén de poseer una excelente voz, no desentona en absoluto en su cometido actoral.

Todos los miembros de la familia Belier son sordos, excepto Paula, que tiene 16 años. Ella hace de intérprete para sus padres, especialmente en lo que respecta al funcionamiento de la granja de la familia. Un día, alentada por su profesor de música que ha descubierto su talento para el canto, decide prepararse para la audición del Coro de Radio France, pero se trata de una elección que la obligará a distanciarse de su familia.

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