lunes, 18 de mayo de 2015

A CAMBIO DE NADA (2015)

ACIERTA DONDE FALLABA BARRIO Y VICEVERSA 

CALIFICACIÓN: 2,5/5 


El dato más positivo es la búsqueda de la naturalidad y el deseo de huir del tremendismo exageradamente pesimista. La sensación de posible triunfo hace más emotivos los fracasos provocando la empatía del espectador.



España, 2015 - 93 minutos. - Director: Daniel Guzmán. – Intérpretes: Miguel Herrán, Antonio Bachiller, Luis Tosar, María Miguel, Antonia Guzmán, Felipe García Vélez, Patricia Santos.- DRAMA.- Una más que digna opera prima del actor Daniel Guzmán (Aquí no hay quien viva) que indudablemente trae a la memoria un ya clásico del cine español moderno como Barrio, en la que él mismo participó en un pequeño papel. El dato más positivo es la búsqueda de la naturalidad y el deseo de huir del tremendismo exageradamente pesimista. La sensación de posible triunfo hace más emotivos los fracasos provocando la empatía del espectador.

 La triunfadora del reciente Festival de Málaga acierta donde fallaba la cinta de Fernando León de Aranoa y viceversa. El film que nos ocupa presenta unos diálogos más frescos y menos pedantes, la presencia fundamental de personajes adultos casi inexistentes en Barrio, un tono menos intenso y una comicidad más castiza que la cinta de los 90. Por el contrario es más irregular, contiene secuencias con excesivo afán didáctico y partes de la trama realmente poco creíbles que demuestran cierto desconocimiento de las constantes sociológicas de la generación a la que pertenecen los dos chavales protagonistas. Sin embargo, en lo que coinciden ambas obras es en la naturalidad de las interpretaciones de todo el reparto, especialmente el protagonista Miguel Herrán.


Todo funciona a medias en el film pero con mucho entusiasmo. Sin llegar a aburrir en ningún momento, hay cierta arritmia en la narración, defecto lógico, comprensible y perdonable en una opera prima. Momentos intensos que desprenden vida se alternan con escenas como la fiesta en casa de la anciana que hubieran necesitado ser bien pulidas por un productor de la talla del que levantó y llevó a buen puerto el proyecto de Barrio: El gran e irrepetible Elías Querejeta. Respecto al personaje de la anciana (interpretado por la abuela de Guzmán) parece evidente que éste ha visto la magnífica cinta del alicantino Adán Aliaga, La casa de mi abuela, de la que ha tomado prestada una pequeña pero significativa escena que sirve para que joven y anciana potencien su amistad.

Darío, un chico de dieciséis años, disfruta de la vida junto a Luismi, su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde que tienen uso de razón y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Darío sufre la separación de sus padres y se escapa de casa, huyendo de su infierno familiar. Comienza a trabajar en el taller de Caralimpia, un viejo delincuente con envoltura de triunfador, que le enseña el oficio y los beneficios de la vida. Darío conoce además a Antonia, una anciana que recoge muebles abandonados con su motocarrro. Junto a ella descubre otra forma de ver la vida. Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia en un verano que les cambiará la vida.

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