lunes, 29 de diciembre de 2014

DIOS MÍO, ¿PERO QUÉ TE HEMOS HECHO?

Siempre había deseado que en este blog hubiera varias voces que dieran una opinión caleidoscopica de la actualidad cinematográfica. Ese deseo se ha cumplido a finales de este año 2014 y José Antonio Pérez, compañero de fatigas cinematográficas, como en el podcast El camarote de los Marxha cogido el guanteA partir de ahora tendremos sus reseñas sobre las películas que se vayan estrenando, lo que aporta criterio a esta bitácora. Intentaremos comentar cintas diferentes para dar una visión más amplia del panorama audiovisual sin renunciar a tener una lucha dialéctica cuando discrepemos sobre algunas pelis.  La verdad es que le ha tocado empezar con una cinta que no le ha gustado nada pero no penséis que es siempre tan hiriente. En realidad es un pedazo de pan (duro).



Por José Antonio Pérez.



UN MAL CHISTE NO DA PARA UNA BUENA PELÍCULA

CALIFICACIÓN: 0+/5 

Francia, 2014 - 97 min. - Director: Philippe de Chauveron – Intérpretes: Christian Clavier, Chantal Lauby, Ary Abittan, Medi Sadoun, Frédéric Chau, Noom Diawara, Frédérique Bel, Julia Piaton, Émile Caen, Élodie Fontan, Pascal Nzonzi.- COMEDIA. Que una comedia como ‘Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?’ llegue a nuestros cines con la vitola de haber sido vista por más de 12 millones de espectadores no debe llevarnos a engaño. A pesar del más que merecido éxito de una película como ‘Intocable’ o del de la divertidilla ‘Bienvenidos al Norte’, el humor francés no siempre conecta con el público que se encuentra más allá de sus fronteras y el éxito en las carteleras francesas muchas veces se da por una mezcla de carácter local unido a la defensa a ultranza de su cine. Si a eso le añadimos que el punto de partida de este film parece más bien el inicio de un mal chiste, las esperanzas de encontrarnos con un producto que al menos nos lleve una sonrisa a los labios se diluyen con cierta facilidad.

Un judío, un musulmán y un chino se casan con tres de las cuatro hijas de un matrimonio católico y conservador, con el consiguiente disgusto que eso les supone. Sus esperanzas se depositan en la menor… pero se echa un novio negro… uy, perdón… quería decir ‘afrogabacho’, no sea que alguno me tilde de políticamente incorrecto.

 Pues bien, a partir de ese chiste se presentan una serie de situaciones que se supone que son divertidas pero que sin embargo no lo son en absoluto. Todo está hecho con mal gusto, sin ritmo y sin gracia. Las situaciones que se plantean son tan obvias y tan tópicas (el conflicto árabe-israelí, el poderío económico chino, las diferencias culturales y culinarias…) que, como no podía ser de otra forma, el resultado es tan obvio y tan tópico como cabía esperar.


Para colmo de males, si al menos su director (también guionista) hubiese apostado por la irreverencia, por la mala leche, por un humor canalla, quizá así hubiese podido hacer una crítica a la hipocresía de una sociedad que se cree a sí misma como liberal y abierta a nuevas culturas, pero que en el fondo alberga un racismo mal disimulado. Sin embargo lo que consigue es todo lo contrario: se convierte en una película que alberga un fondo racista, justo lo que se supone que intenta criticar.

Al final ‘Dios mío, ¿pero qué hemos hecho?’ apenas consigue sacarnos alguna que otra sonrisa y no funciona por mucho que lo intente durante un metraje que al final se antoja excesivo de puro aburrimiento. Puede que al otro lado de los Pirineos les haya encantado, pero a un servidor le parece una de las peores películas que ha visto este año.

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