viernes, 17 de enero de 2014

NYMPHOMANIAC VOLUMEN I -2013-

Esta es una reseña provisional y aún más parcial de lo habitual en este blog. La película original tiene una duración de cinco horas y media y sólo se verá en ciertos eventos artísticos y cinematográficos…e imagino que se editará en DVD y Blu-Ray para deleite de los seguidores de su director, el danés Von Trier, y, de paso, calmar su angustia por no poder verla en salas comerciales. 

La versión para su estreno comercial ha sido reducida a 4 horas (divididas en dos partes) y ha sufrido el corte de algunas escenas aún más explicitas que las que encontramos aquí. Aunque Von Trier no ha intervenido en el proceso de poda y división, si ha acabado aceptándolo, sobre todo, porque se ha respetado la integridad. La segunda parte se estrena el viernes 24 de enero. Entonces podremos emitir un juicio con más elementos a nuestra disposición. Lo que sigue, por tanto, puede sufrir una rectificación cuando disfrute-sufra la segunda entrega. 


EL SELLO PERSONAL DE LARS VON TRIER 

CALIFICACION: 3/5 


Dinamarca, 2013.-  117 minutos.- Director: Lars von Trier.- Intérpretes: Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård, Stacy Martin, Shia LaBeouf, Connie Nielsen, Christian Slater, Nicolas Bro, Jesper Christensen, Uma Thurman, Caroline Goodall, Kate Ashfield.- DRAMA SEXUAL.- El cine de Lars Von Trier puede gustar más o menos pero, desde luego no deja indiferente a nadie y no se le puede negar un distintivo seño personal. Si nos pusiéramos a ver cada nueva película del director danés sin saber que es suya, a los pocos minutos no tendríamos ninguna duda. Estilo, sello personal…eso que tantos buscan y pocos consiguen alcanzar. Porque (¡Atención spoiler!) ¿Quién podría unir en un diálogo, en una metáfora, en un film la adicción al sexo, la pesca con mosca y las composiciones polifónicas de Johan Sebastián Bach y salir vivo artistíscamente del intento? 



A nivel estético, temático, rítmico, sonoro (música, ruidos y diálogos) e interpretativo, el film es puro Von Trier. Es cierto que quizá, en algunos momentos, el texto pueda sonar algo falso y forzado, pero en otras ocasiones es magnífico. También es cierto que su loable empeño por construir secuencias muy diferentes dentro de una misma película lleva a una indudable irregularidad. Pero cada vez más prefiero una cinta con momentos memorables y otros que pueden llegar a ser incluso aburridos que a la insipida correción media de un producto bien elaborado pero sin ningún momento de verdadera inspiración. La larga secuencia del tren, la seca y breve sobre la pérdida de la virginidad de la protagonista, la que nos ilustra sobre la forma aleatoria en la que nuestra chica decide que respuesta dar a cada uno de los pesados amantes que revolotean a su alrededor y la surrealista escena protagonizada por Uma Thurman no están a la altura de cualquiera.

Estas dos últimas merecen un comentario aparte. El cine de Von Trier es fundamentalmente metáforico y si eso no se acepta o se capta, momentos como estos pueden desatar la incomprensión y/o la hilaridad. Si entramos en la propuesta las entenderemos como brillantes reflexiones sobre, por un lado, la manera en la que muchas personas juegan con los sentimientos de otros y, por otro, cómo se utiliza a los hijos como arma arrojadiza y chantaje emocional en las rupturas sentimentales.




Hace unos meses Joseph Gordon Levitt (el actor de Origen, 500 días juntos o la saga Batman) debutaba en la dirección con un film que guarda puntos de contacto con el que nos ocupa. Estamos hablando de Don Jon en la que se analiza la adicción al porno. La película narraba el momento presente  de un personaje no era consciente, casi hasta el final, de su adicción pero tampoco de las consecuencias de ésta, ni sobre su entorno ni sobre si mismo. También sólo al final mostraba cierto complejo de culpa. Sin embargo, aquí nos encontramos con una narración en flashback que parte de un presente en el que el personaje central vive un profundo sentimiento de culpa. Podemos achacar este planteamiento a diversos motivos que sólo están en el consciente (o subconsciente) de Lars Von Traer: ¿Lo siente porque ya es una persona de mediana edad? ¿Por qué es una mujer y la sociedad no lleva bien que el género femenino muestre su deseo sexual? ¿Es Von Traer un moralista o por el contrario, un perspicaz crítico social? Estas y otras respuestas después de ver la segunda parte…o no.



Historia de una ninfómana contada por ella misma. Una fría noche invernal, un viejo solterón encuentra en un callejón a una joven herida y casi inconsciente. Después de recogerla y cuidarla, siente curiosidad por saber cómo pudo haber llegado esa mujer a semejante situación; escucha atentamente el relato que ella hace de su vida, una vida llena de conflictos y turbias relaciones. 

Por cierto, el cartel de la segunda parte nos indica por donde van a ir los tiros...


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