lunes, 20 de enero de 2014

LA GRAN BELLEZA (LA GRANDE BELLEZZA) -2013-

Ha ganado el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa y puede repetir en los Oscars, aunque esa categoría por sus normas especificas de votación (hay que acreditar el haber visto las 5 nominadas en los pases que organiza la academia limita los votantes a las académicos más desocupados y cinéfilos…es decir, en su gran mayoría los muy veteranos) es una de las que más sorpresas depara.



 TODO HA SIDO UN TRUCO 

CALIFICACION: 4/5


Italia, 2013.-  142 minutos.- Director: Paolo Sorrentino.- Intérpretes: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Isabella Ferrari, Giulia Di Quilio, Luca Marinelli, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio.- TRAGICOMEDIA.  Entroncando con La dolce vita de Fellini y La aventura de Antonioni (se que es mucho decir pero, en mi opinión este film no desmerece en absoluto respecto a éstas) Sorrentino radiografía, con gran belleza, la fealdad de lo que le rodea. Película-viaje de esas que, si aceptas lo que te propone y cómo te lo propone el director, te da igual que dure 1 o 2 horas más. El director de la también magnífica Las consecuencias del amor, no tiene prisa en llegar a donde quiere. El film deambula, como su protagonista, un paseante ocioso (el  flâneur de Baudelaire) por toda la decadencia de un país –que también puede ser el nuestro- al que sólo le queda su pasado glorioso y una capacidad dialéctica insuperable…en este punto es mejor no hacer la comparación con España porque saldríamos perdiendo…y por mucho. Pocos sonidos son tan melodiosos y estimulantes para el alma humana como escuchar a un italiano culto. Si además viene acompañado por un contenido brillante, inteligente y de una lúcidez mental …, miel sobre hojuelas.




En Roma, durante el verano, nobles decadentes, arribistas, políticos, criminales de altos vuelos, periodistas, actores, prelados, artistas e intelectuales tejen una trama de relaciones inconsistentes que se desarrollan en fastuosos palacios y villas. En el centro de todos ellos está Jep Gambardella, un escritor que dejó de escribir después de su primer libro. Jep, ahora periodista, acaba de cumplir 65 años. Dominado por la indolencia y la decepción, asiste a este desfile de personajes poderosos pero decadentes, huecos y deprimentes

Quizá algún pasaje de este film episódico resulte oscuro o poco claro en sus intenciones…da igual. Siempre podemos darnos el placer de volver a verla. Quizá el comienzo pueda desanimar o desorientar a más de uno…acostumbrados como estamos a narraciones simplistas y esquemáticas. Perseveren. Como muchas grandes obras artísticas, requiere un esfuerzo pero la recompensa vale la pena. Aparte de la belleza de lo que oímos y vemos, el clarividente análisis que se hace de la sociedad romana y la nada complaciente radiografía que se aporta de la generación que hizo la revolución de los 60 y 70 nos conduce a dos reflexiones sobre el arte que se aportan en un inquietante, sin motivo real, tercio final. “La pobreza no se cuenta” (demolición del cine social que es eso, social, y nada más) y “todo ha sido un truco” (bofetada a la obsesión por el realismo en el cine actual).


La película es tan bella en forma y fondo que me queda la sensación de no haberle hecho en absoluto justicia con esta reseña. Y es tan hermosa que cuando empiezan los títulos de crédito y la cámara parece deslizarse por el río Tiber, uno se queda hipnotizado y quiere más y más de Jep Gambardella y su séquito.





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