viernes, 1 de marzo de 2013

SI FUERA FACIL -THIS IS FORTY- (2012)

PERFECTA Y EFECTIVA PLASMACION DE LA COTIDIANIDAD

CALIFICACION: 3/5

Estados Unidos, 2012.- 134 minutos.- Director: Judd Apatow.- Intérpretes: Paul Rudd, Leslie Mann, Chris O'Dowd, Jason Segel, Melissa McCarthy, Megan Fox, Albert Brooks, John Lithgow, Iris Apatow, Maude Apatow.- COMEDIA.- En mi opinión, la más redonda, madura y personal obra de Apatow, quedando un poco por encima, incluso, de la que era hasta la fecha su obra más defendible, Lío embarazoso, de la que ésta es un spin-off ya que sus protagonistas eran secundarios en aquella.

Apatow es uno de los pocos autores hollywoodienses, que mantiene viva la llama de la comedia cotidiana que tan bien alimentaron guionistas como Neil Simon (La chica del adiós) o directores como Herbert Ross o, sobre todo, Blake Edwards con joyas del subgénero como 10, la mujer perfecta o Micky y Maude. Sin embargo, Apatow da un paso más en verismo al eliminar gran parte de los convencionalismos inherentes al Hollywood de aquella época (y de ésta) y sustituirlos por sinceridad y atrevimiento sexual, escatológico y sobre la naturaleza humana.


Lo más atractivo de la cinta es un guión basado en la anécdota bien seleccionada, el diálogo fresco y natural y en la elaboración de las situaciones y el ritmo interno de las secuencias. Todo ello unido a las magníficas interpretaciones trasmite la sensación de estar asistiendo al discurrir natural de las vidas, unas peripecias vitales con las que todos nos podemos identificar y de las que se ha eliminado la dramaturgia hollywoodiense más rancia y convencional. Si a ello unimos el hecho de que las tres protagonistas del film (la madre y las dos hijas) son la familia real de Apatow, encontramos la explicación a la genuina sensación de familiaridad que destila todo el proyecto.


Como ocurriera en otro film producido por Apatow (La boda de mi mejor amiga) el peculiar ritmo interno del film y una estructura muy alejada de los manuales de escritura de guiones al uso (no hay estructura en tres actos, ni giros de guión, ni conflicto ni desenlace claro al que se quiera llegar) nos lleva a que si entramos en lo que nos propone el director, no nos importaría asistir a más minutos de los que ya tiene la cinta. 134 que, a diferencia de lo que ocurría en su anterior film Hazme reír, no pesan en ningún momento.

Pete vive con su esposa Debbie y sus dos hijas: Charlotte, de ocho años, y Sadie de trece. Al mismo tiempo que lucha por mantener a flote su discográfica, tanto él como Debbie deben aprender a perdonar, a olvidar y a disfrutar de la vida.

SIETE PSICOPATAS –SEVEN PSYCHOPATHS- (2013)

BRILLANTE Y HUECO ARTIFICIO…CREO 

CALIFICACION: 2,5/5 





 Gran Bretaña-Estados Unidos, 2012.- 109 minutos.- Director: Martin McDonagh.- Intérpretes: Colin Farrell, Sam Rockwell, Christopher Walken, Woody Harrelson, Tom Waits, Abbie Cornish, Olga Kurylenko, Gabourey Sidibe, Harry Dean Stanton, Kevin Corrigan, Zeljko Ivanek, Michael Stuhlbarg, Michael Pitt.- THRILLER COMICO.- Me pasó lo mismo con la primera cinta del director, Escondidos en Brujas. Aprecio cualidades innegables a su trabajo pero no conectó con su universo, no me río cuando lo hace gran parte del público y cuando intuyo que debería hacerlo y tengo la sensación de que hay más apariencia o superficial brillantez que verdadero talento, voz propia o sustancia en la que se narra. Casi todo me suena a artificial en la cinta, no tengo la sensación de estar viendo a seres humanos en la pantalla con reacciones lógicas sino que son marionetas movidas por un guionista obsesionado con la referencia y el metalenguaje.


Aún así la primera parte es bastante interesante y toda la cinta está recorrida por una divertida cinefilia (de nuevo cuño, eso sí. El referente más antiguo parece Seven, inspiración deconstructiva con la que juega desde el primer título de crédito) que llega hasta una sorpresa en los créditos finales que no deben perderse. Sin embargo, la narración no fluye como debiera, es confusa en algunas ocasiones pero todo parece redimirse por la magistral historia protagonizada por Harry Dean Stanton.

Sin embargo, tras una presentación de personajes y conflictos con los que el experimentado espectador sabrá tener paciencia porque se intuyen como una elaborada y larga preparación para la apoteosis final, cuando está llega es, en mi opinión, decepcionante. Es como uno de sus chistes cuya presentación es mucho más divertida y estimulante que el desenlace. La película llega al desierto y se seca, se detiene y sin alcanzar el aburrimiento, da la sensación de que no llega a ningún sitio.

Quizá estaba cansado cuando la vi, quizá no soy su público, quizá no capte su esencia…el caso es que sin sentir que he perdido el tiempo al verla, la cinta me decepcionó.

BLUE VALENTINE (2010)

ADUSTA, SECA, TRISTE…EN FORMA Y FONDO

CALIFICACION: 3/5 




Estados Unidos, 2010.- 114 minutos.- Director: Derek Cianfrance.- Intérpretes: Ryan Gosling, Michelle Williams, Mike Vogel, John Doman.- DRAMA.- Ha tardado más de dos años en estrenarse, a pesar de que obtuvo una nominación para los Oscars, y dos para los Globos de Oro. Una vez vista, entendemos este retraso y no sería raro que, si no fuera por la popularidad de su protagonista masculino, nunca hubiera llegado a nuestras salas. Y, ojo, no se debe, en absoluto, a su falta de calidad. Nada más lejos de la verdad. Blue Valentine está por encima de la media del cine americano que llega a nuestras salas.


Sin embargo, Blue Valentine es una de las cintas más incómodas, tristes y poco anti comercial de los últimos años. No sólo por la descripción de la destrucción del amor de una pareja (sería un Dos en la carretera -Stanley Donen, 1967- o Con los ojos cerrados –Richard Brooks, 1969- sin el glamour ni la belleza visual de éstas) sino por la inclusión de duras escenas de sexo triste, realistas peleas y un tratamiento del tema del aborto tan delicado como a la vez descarnado. Además, la estética y el lenguaje cinematográfico que acompaña a la narración es el más adecuado y coherente con lo que se está contando, pero a la vez crea una atmósfera casi irrespirable que lo impregna todo y convierte al film en una experiencia dura sin caer nunca en lo gráfico, evidente y sensacionalista.



Sin duda, lo crea más desazón es, aparte de las memorables interpretaciones –especialmente la de una maravillosa y arriesgada Michelle Williams-, son los flashbacks que nos narran el proceso de enamoramiento de los protagonistas y su inocencia juvenil. La película nos hace recordar de manera vívida la maravillosa y a la vez ingenua idealización del ser amado que cometemos en más de una ocasión. Del contraste entre pasado y presente surge el dolor que trasmite esta opera prima de un director cuya obra habrá que seguir (tiene 3 películas más inéditas en nuestras pantallas). A pesar de que mueva demasiado la cámara.




Después de convivir durante seis años y tener una hija, Dean y Cindy han decidido casarse, pero entonces su amor empieza a desmoronarse. Intentando salvar la relación, Dean propone ir a pasar la noche a un hotel temático, donde eligen la “habitación del futuro”. A partir del futuro, se narra la historia de la pareja desde el momento de su encuentro hasta la irremediable crisis de su matrimonio.

DJANGO DESENCADENADO –DJANGO UNCHAINED- (2012)

TARANTINO VUELVE A VENGAR LA INJUSTICIA HISTORICA CON OTRO CANTO DE AMOR CINEFILO 

CALIFICACION: 4/5 





Estados Unidos, 2012.- 165 minutos.- Director: Quentin Tarantino.- Intérpretes: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson, Don Johnson, Walton Goggins, James Remar, Dennis Christopher, Michael Parks, Bruce Dern, Franco Nero, Jonah Hill.- WESTERN DRAMATICO.- Tarantino ha conseguido su segundo Oscar como guionista (el primero fue hace casi 20 años por Pulp fiction) con un film que forma un evidente díptico con Malditos bastardos, ya que en ambos usa el poder del cine para mejorar la historia de la humanidad, para reparar, aunque sólo sea de manera poética, otra de las grandes injusticias históricas. Si en su anterior obra filmaba el hipotético asesinato de Hitler, con lo que creaba una Segunda Guerra Mundial paralela, aquí prefiere abandonar los grandes nombres de la historia para dar el protagonismo a un negro orgulloso que no se doblega ante el sistema esclavista sureño y que destruye los símbolos de poder del mismo.

Sin duda, lo más clarividente del libreto del autor de Kill Bill es la manera perfecta en la que, desde la narrativa cinematográfica, muestra y demuestra como el esclavismo, era, ante todo, una cuestión económica, una manera diabólicamente perfecta de conseguir mano de obra gratuita y así competir con los estados del Norte. Fue esa competencia desleal lo que llevó al Norte al deseo de abolirla, no la defensa de los derechos humanos. Por supuesto, que existían norteños que detestaban la esclavitud por razones morales y sureños que efectivamente detestaban a los negros, pero las clases dominantes de ambos bandos se guiaban, fundamentalmente, por criterios económicos. Por ello en la película, los terratenientes sureños tragan con las insolencias de Django atraídos por un posible beneficio económico.

Centrándonos en el trabajo de Tarantino, encontramos al enfant terrible en la cúspide de su talento narrativo. Juega con el tiempo, con el espacio, con los referentes, con la narración, con el montaje, con los tonos cromáticos y con los símbolos con verdadera maestría a la vez que se inventa una locamente maravillosa excusa para incluir un personaje alemán en la trama para poder volver a contar con Christoph Waltz, el inolvidable Landa de Malditos Bastardos. Y el actor alemán encantado porque ha obtenido el Oscar por cada una de las películas.

 La cinta arranca con una secuencia de apertura que pretende ser tan brillante como la de Malditos bastardos sin conseguirlo, pero, a partir de ese momento, la descripción de la relación entre Django y este teutón y su peregrinaje por el polvoriento Sur esclavista como cazarrecompensas es notable, rítmico y fascinante. Mención especial para el episodio protagonizado por un divertido Don Jonson, que incluye una escena (la más divertida del film) que desmitifica y ridiculiza al KKK para siempre.

Con la aparición del personaje de Di Caprio la cinta parece detenerse pero es en este largo, muy largo episodio -que nos conduce ya hasta el final de la cinta- donde Tarantino asume un tour de force arriesgado del que sale más que triunfante. Este loco del cine estira el tiempo hasta límites insospechados, filmando la velada final casi en tiempo real creando una sensación de fuerte incomodidad sobre el destino de Django. Además, presenta su segunda tesis tan real como incendiaria. En cualquier colectivo marginado, siempre encontramos individuos encantados con eses status quo discriminatorio que colaboran con gusto y casi con mayor empeño que los opresores en mantener y acrecentar ese status quo, a la par que desprecian a sus iguales más combativos. Ya se sabe que no ha habido personas más machistas que algunas mujeres, más defensores del capitalismo salvaje que algunos pobres o más racistas que algunos negros, como el trasunto del tio Tom, magníficamente interpretado por Samuel L. Jacskon.

Por último indicar para aquellos que busquen en el film una versión del clásico del spaghetti-western Django (1966) que la única relación entre las dos películas es la aparición en un cameo de Franco Nero, el protagonista de aquella. Igual ocurría con Malditos bastardos, concebida inicialmente como una versión de Inglorious Bastards Quel maledetto treno blindato o Aquel maldito tren blindado, entre otros de los títulos con los que he conocida la divertida cinta de 1978 de uno de los maestros de Quentin, Enzo G. Castellari en la que, finalmente, los malditos bastardos tenían poco peso en la trama y a los que, quizá, Tarantino de una nueva oportunidad en lo que podría ser el cierre de una posible trilogía de la venganza.

Da la impresión de que la cabeza de este contador de historias bulle a gran temperatura, que empieza a escribir con una idea y que al final llega a otra muy distinta e igualmente salta de un proyecto a otro hasta que encuentra el que realmente le motiva en ese momento Por ello, no confiemos mucho en esa tercera entrega…aún estamos esperando la de Kill Bill. Mejor dejarnos llevar por lo que nos quiera proponer en su próxima odisea en celuloide.

Dos años antes de estallar la Guerra Civil Americana (1861-1865), King Schultz, un cazador de fugitivos alemán que le sigue la pista a unos asesinos, le promete al esclavo negro Django dejarlo en libertad si le ayuda a atraparlos.