domingo, 17 de noviembre de 2013

EL CAMINO DE VUELTA -THE WAY, WAY BACK- (2013)

AUN EXISTE OTRA AMERICA ¿O NO? 

 CALIFICACION: 3/5 



 The way, way back.- Estados Unidos, 2013.- 103 minutos.- Director: Jim Rash y Nat Faxon.- Intérpretes: Steve Carell, Toni Collette, Allison Janney, AnnaSophia Robb, Sam Rockwell, Maya Rudolph, Amanda Peet.- COMEDIA DRAMATICA.- Un debut prometedor y esperanzador. Si de algo adolece el Hollywood actual es de buenas historias, guionistas que aporten aire fresco a un panorama de fórmulas repetidas y agotadas. Por ello se agradece el estimulante debut en la dirección cinematográfica -a 4 manos, una formula cada vez más habitual- de esta pareja de actores secundarios que ya demostraron su pericia como escritores con el guión de Los descendientes, ganador del Oscar.

Si bien su condición de debutantes tras la cámara se hace notar en más de una ocasión con bajones en el ritmo y algunos momentos caóticos, el guión es impecable, especialmente unos diálogos con un ritmo frenético y vibrante que recuerdan, salvando todas las distancias, a los grandes clásicos de la comedia. Paradigmatica es la primera secuencia en la que, acostumbrados al encefalograma plano de Hollywood, podemos perdernos en un terremoto dialéctico que invita a revisar la cinta.

Las bondades del guión se subliman con unos personajes carismáticos perfectamente interpretados por todo el reparto. En este sentido destaca sobremanera el personaje de Rockwell, caótico e inmaduro pero encantador y excéntrico gerente de un cochambroso parque acuático, lugar que funciona como paraíso perdido de los años 80, que recuerda a los protas de las pelis de aquel tiempo: por ejemplo, Bill Murray en Los incorregibles albondigas, esos desequilibrados que nos gustaría que hubieran sido nuestros amigos tanto por su parte chulesca como por su versión más amigable.

Aunque la cinta está ambientada en nuestros días, el espíritu de algunos personajes, especialmente el del mencionado Rockwell y el interpretado por uno de los guionistas (como controlador de un mítico tobogán) remite a los despreocupados e inconscientes primeros 80, antes que el pensamiento único, la globalización, lo políticamente correcto, la neoconservadurismo y el SIDA arrasaran con todo atisbo de auténtica libertad. Los personajes de este film no sé si existen realmente en la América de hoy o sólo están en la cabeza de los guionistas…aunque eso ya es suficiente esperanza de un país y un mundo menos aburrido y uniforme.

 Como ocurría con la notable y desconocida Adventureland, cinta con la que guarda evidentes similitudes, el mayor problema para la cinta y, peor aún para que se siga por esta línea de producción, es encontrar su target, su público objetivo. Demasiado seria y nostálgica para los adolescentes y con demasiado aspecto de comedia tonta para su público natural (la franja de edad entre los 35 y los 50) es difícil que encuentre su público. Una pena, porque vale más la pena que la mayoría de lo que ha producido Hollywood este año.

 La película nos acerca a la falta de autoestima de Duncan, un apocado adolescente de 14 años, que se deja arrastrar por la pésima valoración que de él tiene Trent, el novio de su madre, resignado a la suerte de unas vacaciones que se presentan funestas. Alejado de su padre, al que echa de menos, y ante una madre, Pam, que no es consciente plenamente de la realidad que vive el muchacho, ni siquiera contempla en Steph, la hija de Trent, un mínimo de consuelo. Por fortuna en un panorama tan desolador, dos personas contribuirán a cambiar un cuadro semejante. El más importante, con mucho, es Owen, un tipo abierto y sin prejuicios que trabaja en un parque acuático y que le da lecciones de cómo afrontar la vida y superar los malos momentos. También, en segundo plano, Susanna, una vecina de su edad con la que sentirá los primeros conatos de amor

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