lunes, 22 de julio de 2013

THE EAST (2013)

DELICADO Y LUCIDO EQUILIBRIO ENTRE LA CORRECCIÓN Y LA INCORRECCIÓN POLITICA

 CALIFICACION: 3/5 



Estados Unidos, 2013.- 116 minutos.- Director: Zal Batmanglij.- Intérpretes: Brit Marling, Alexander Skarsgård, Ellen Page, Toby Kebbell, Shiloh Fernandez, Aldis Hodge, Danielle Macdonald, Hillary Baack, Patricia Clarkson, Jason Ritter, Julia Ormond.- INTRIGA.- Era difícil el reto que, para su segundo film, se han propuesto el director y la guionista-actriz de la inédita en España, The sound of my voice. Nada más y nada menos que acercarse a los grupos eco-terroristas sin demonizarlos arteramente ni defenderlos ingenuamente.

 El tema del film está absolutamente candente: la fina línea entre lo que consideramos terrorismo irracional y necesaria revolución. Todo ello producido por la más conservadora de las majors audiovisuales de Estados Unidos: La Fox. Por ello el dúo Batmanglij-Marling debe sentirse satisfecho del resultado obtenido.

 Sarah Moss, una brillante ex agente del FBI, trabaja como empleada de una poderosa compañía de seguridad antiterrorista que presta sus servicios a las más importantes corporaciones del mundo , debe cumplir una misión: infiltrarse en un grupo anarquista de ecologistas radicales que están creando problemas a algunas de estas corporaciones.

 Dotada de una primera media hora de auténtico lujo gracias a un ritmo y una capacidad de intriga encomiables, el film pierde ese aliento en varios momentos de la proyección, defecto habitual y comprensible en los novatos. Sin embargo, no resulta grave, pues la trama se sigue siempre con enorme interés.

 La descripción de los miembros del grupo terrorista, sus motivaciones y actitudes pueden resultar poco creíbles pero ante el desconocimiento del objeto de estudio tampoco lo podemos afirmar categóricamente. Pero, sin duda, la película se sostiene y crece hasta cotas más que interesantes gracias a la notable labor de Marling en un personaje complejo, contradictorio y lleno de magnetismo. Su Sarah Moss forma parte de un nuevo tipo de personaje, presente en Hollywood desde principios del siglo XXI, (Gracias por fumar, The good girl, Up in the air hasta ejemplos muy reciente como La noche más oscura o Tierra prometida) que en el último tercio del siglo XX hubieran sido los antagonistas, los enemigos del héroe. Ahora son los protagonistas, los que llevan el peso de la acción, con toda lógica, ya que también lo hacen en el mundo real.
El protagonismo no recae en los miembros del grupo terrorista (fanáticos, idealistas, resentidos) sino en una cristiana, amén de su currículo profesional antes citado, que se salta alguno de los preceptos de su religión (miente a seres queridos y desconocidos, conspira para ganarse la confianza de los que quiere llevar a prisión, se pone del lado de los ricos y poderosos que están comerciando con el medio ambiente y la salud de las personas) porque está convencida de que sólo es terrorismo el así etiquetado por el poder establecido obviando otros conceptos como el terrorismo de estado o el empresarial. Que está actuando en pos de un bien mayor. Muy americano.

 Cada espectador debe decidir si se identifica con esa protagonista hipócrita pero coherente consigo misma, con el terrorista que antepone sus ideas a las personas, con el que hace lo opuesto o con el novio del protagonista que actúa de buena fe sin enterarse de nada. Por cierto, si este personaje fuera una chica que espera en casa, con sumisión y resignación, a que vuelva el prota masculino, ya se hubieran alzado las voces que tacharían a esa parte de la historia, absolutamente residual, por cierto, de machista

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