viernes, 15 de febrero de 2013

LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO –THE PERKS OF BEING A WALLFLOWER- (2012)

AQUELLAS ANECDOTAS QUE UNA VEZ FUERON NUESTRA VIDA REAL 

CALIFICACION: 3,5/5 


Estados Unidos, 2012.- 103 minutos.- Director: Stephen Chbosky. Interpretes: Logan Lerman, Emma Watson, Ezra Miller, Mae Whitman, Kate Walsh, Dylan McDermott, Melanie Lynskey, Nina Dobrev, Johnny Simmons, Joan Cusack, Paul Rudd.- DRAMA.- Aunque usa los tópicos, las constantes, los ambientes y los rituales propios de la comedia juvenil, fijada desde finales de los 70 el resultado es totalmente diferente. En realidad, todos esos elementos son un medio y no un fin en sí mismo, logrando, como resultado final, una de las cintas más sensibles, emotivas y verosímiles sobre lo que significa ser un adolescente. Un cruce perfecto entre lo mejor del cine de adolescentes no desmadrados de los 80 (El club de los cinco, Una maravilla con clase, La chica de rosa, Un gran amor…) y las cargas de profundidad del cine indie. No es tan divertida como aquéllas pero a cambio elimina todo lo que tenían de chorra.

Charlie un joven tímido y marginado, escribe una serie de cartas a una persona sin identificar en las que aborda asuntos como la amistad, los conflictos familiares, las primeras citas, el sexo o las drogas. El protagonista tendrá que afrontar el primer amor, el suicidio de su primer amigo y su propia enfermedad mental. Al mismo tiempo, lucha por encontrar un grupo de personas con las que pueda encajar y sentirse a gusto.

La película está basada en la novela escrita por el propio director, publicada en 1999 y ambientada en los primeros años 90. Como consecuencia lógica, los elementos ambientales, el atrezzo, la cultura popular (cintas de casete, máquinas de escribir, artistas musicales de los 80, The rocky horror Picture show) en la que se desenvuelven los protagonistas de la historia será más familiar para aquellos que tienen de 30- 35 años para arriba que para los adolescentes. Sin embargo, y cómo puede comprobar al estar rodeado en la sala de interesados adolescentes fans de Harry Potter atraídos por la presencia de Emma Harmione Watson, el film conecta con lo que tiene de universal tener 16 años. Da igual que le grabes una cinta a la chica que te gusta que qué le pases tu playlist de canciones a su Ipod: el primer amor, el miedo al rechazo, la angustia al no ser aceptado por el grupo, la no aceptación de uno mismo siguen siendo los mismos. Esa conexión es un gran mérito del novelista, guionista y director, ya que pocas veces el mundo exterior ha cambiado tanto como de los 90 hasta hoy en día.

Pero el gran aplauso que merece Chbosky radica en que no cae en la comprensible tentación de hacer una película literaria y poco cinematográfica. Con cierta experiencia audiovisual anterior (entre otras la serie Jericó), realiza una obra netamente cinematográfica, bella, emotiva, sensible y con un ritmo más que aceptable. Además, el film te gana desde el principio consiguiendo esa inasible sensación que, en ocasiones, tenemos en una sala de cine. Ya no estamos viendo una película. Estamos compartiendo la vida de unos seres humanos que nos gustaría conocer, aunque eso suponga una excesiva idealización como la que encontramos en el personaje de Watson, magnética y cada vez mejor actriz.

Esa pericia narrativa alcanza su cima en un desenlace que nos desvela el mayor secreto de la vida del protagonista de manera absolutamente visual y atreviéndose a mantener un suspense emocional mucho más allá de lo que se hubiera permitido otro director con más miedo al riesgo.  La merecida ovación aumenta con una escena final, anunciada en el arranque y en una escena previa que nos recuerda lo importante que eran las pequeñas cosas en nuestra adolescencia y la irrepetible sensación de escuchar una gran canción, una de las canciones de tu vida por vez primera.

Finalmente, indicar que el título español puede dar lugar a confusión. Un “wallflower” no es exactamente un marginado, palabra que se podría traducir por “nerd”. Tampoco es un empollón (“geek”). Más bien se trata de un introvertido, un joven intenso o con preocupaciones existenciales; atraído por el conocimiento de la mayor cantidad posible de creación artística (cine, literatura, teatro, arte). Por ello, no ha de ser necesariamente poco atractivo, sin vida sexual o asocial. Simplemente considera a muchos de sus iguales incultos y poco interesantes y prefiere buscar almas gemelas con las que hablar de algo más que de sexo o deportes.

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