viernes, 8 de febrero de 2013

LA NOCHE MAS OSCURA (ZERO DARK THIRTY) -2012-





LA OBSESION DE UN PAIS, DE UNA GENERACION. 


CALIFICACION: 3,5/5 

Estados Unidos, 2012.- 157 minutos.- Directora: Kathryn Bigelow.- Intérpretes: Jessica Chastain, Joel Edgerton, Taylor Kinney, Kyle Chandler, Jennifer Ehle. Mark Strong, James Gandolfini.- THRILLER DRAMATICO.- Ha conseguido menos reconocimiento que la anterior y sobrevalorada obra de la directora, En tierra hostil, por la que se convirtió en la primera mujer en ganar el Oscar a la mejor dirección. Pero, aunque en esta ocasión su labor no ha sido ni nominada, con Zero Dark Thirty nos entrega una obra mucho más sólida y compacta con una trama bastante más sustanciosa.

Thriller sobre la operación militar que acabó con la vida de Osama Bin Laden, líder de Al Quaeda. El título original, Zero Dark Thirty hace referencia a la hora: las 00:30 de la madrugada del 1 de mayo de 2011, momento en que el comando SEAL de los marines penetró en la residencia de Bin Laden en Pakistán para eliminar al hombre más buscado de la historia. 5 nominaciones a los Oscars.



Amigos que conocen mi vinculación profesional con estudiantes estadounidenses y mi pasión por el cine me preguntan una y otra vez sobre esta película y otras: “pero ¿es muy americana?”. Mi respuesta siempre es la misma: “Una película americana no puede dejar de serlo”. Lo mismo ocurre con nuestro cine. Por muchas pestes que pueda echar un creador español contra lo típicamente nacional, un extranjero detectará en su obra elementos intrínsicamente españoles. Los conceptos de patriotismo, símbolos nacionales, heroísmo son muy diferentes entre los yanquis que entre nosotros debido a cuestiones históricas, políticas, sociales, religiosas…Lo que para nosotros puede resultar imperalista para ellos es defenderse.

Así, Bigelow, especialmente con este tema tan delicado, no puede jugar a otra cosa que a la ambigüedad rayana con la cobardía. No podía filmar una oda a la caza y asesinato de OMB como lo llaman en la cinta porque levantaría ampollas, sobre todo fuera de su país, y no podía atreverse, si no quería exponerse a convertirse en una apestada, a criticar frontalmente lo que objetivamente es la entrada ilegal del ejército americano en territorio extranjero para asesinar sin juicio a un enemigo saltándose las leyes internacionales, as usual…

Bigelow, por tanto, se centra en describir el proceso de obsesión de la protagonista por conseguir su objetivo. No es casualidad que se haya elegido a una mujer nacida en los 80 para dar vida a ese personaje que quizá, ¿quién sabe?, en la vida real es un cincuentón. La cinta es la descripción de un estado de ánimo de una nación después de ser atacada vía aérea, por vez primera, en su territorio. Un hecho que marcó especialmente a una generación muy específica, la nacida en los 80, los (casi) nativos digitales, una generación en la que la preponderancia de sus miembros femeninos es más que evidente. Una generación mucho más alejada de la de los nacidos en los 70 de la que ésta lo está de los nacidos en los 60. Una generación con nuevos valores morales de los que está ostentosamente orgullosa, resultadista, pragmática y con una ilusoria claridad a la hora de marcar una clara división sin fisuras entre el bien y el mal.

Bigelow filma con pulso firme una historia dividida en varios actos, unos más sólidos que otros, que desembocan en un fragmento final (la propia operación de caza y asesinato) que es, en mi opinión, el más flojo, rozando en algunos momentos el ridículo. Buscado o no forma parte de los elementos ideológicos del nuevo trabajo de Bigelow: mostrar las torturas de la CIA es criticar a los que las negaron y a los que consideran a los terroristas mucho menos merecedores de un trato humano que un grupo de monos (cuando la vean entenderán a lo que me refiero), mencionar frecuentemente el cambio respecto a este tema que supuso la “nueva administración” es un claro posicionamiento al lado de Obama y el desenlace de la compañera de Chastain un claro ejemplo de la mezcla de ingenuidad y falta de empatía de la generación descrita.

Finalmente la escena final es la confirmación evidente de que estamos ante una crónica generacional ya que se muestra la misma desorientación y duda ante el futuro que en, esta sí es una obra maestra, El graduado…pero por razones opuestas.

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