domingo, 10 de febrero de 2013

EL ÚLTIMO DESAFIO –THE LAST STAND- (2013)

ESPERAMOS QUE EFECTIVAMENTE SEA EL ULTIMO 

CALIFICACION: 1/5 

Estados Unidos, 2012.- 107 minutos.- Director: Kim Ji-woon.- Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, Eduardo Noriega, Forest Whitaker, Johnny Knoxville, Luis Guzman, Harry Dean Stanton, Peter Stormare, Zach Gilford, Jaimie Alexander, Rodrigo Santoro, Génesis Rodriguez.- ACCION.- ¿Qué es lo único que no se le puede perdonar a una action movie? Se le puede perdonar que sea absurda, que los personajes y el guión sean ridículos, que los actores estén mal o, incluso, que no esté perfectamente rodada, montada y producida. Lo que es imperdonable es que sea extremadamente aburrida e inaceptablemente previsible. Ambas cosas definen el retorno del gobernador de California a las pantallas en un papel protagonista. Un narcotraficante escapa de la justicia y huye en dirección a México. En su camino hacia la libertad sólo se interpondrá un policía de un pequeño pueblo fronterizo.

Ya la secuencia de apertura adelanta lo peor y la sucesión de tópicos, de lugares comunes no es compensada por un buen ritmo o algún giro de guión que nos despierte del letargo. Scharzee, a diferencia de otros action men de su generación ha involucionado y actúa peor que nunca, que ya es decir. Mucho debería aprender de Mel Gibson, magnífico en la notable Vacaciones en el infierno. Ambas han sido un fracaso en taquilla -las nuevas generaciones no saben quienes son estos, para ellos, ancianos- pero los resultados artísticos son opuestos.

Cuando el que fuera El último gran héroe decide que dos hechos de la trama están interconectados porque lo dice el guión te entran ganas de insultar al autor de esta bazofia. Cuando la sorpresa que explica porqué la huida se realizará precisamente por ese pueblo se desvela de manera anticipada y nada emocionante te quieres ir de la sala.

Algo que todo espectador sensato debería hacer mucho antes justo cuando, ATENCION SPOILER, le vuelan la cabeza a Harry Dean Stanton a los 2 minutos de aparecer en pantalla. Hay que ser muy negado para contar con este gran y amuleto actor y quitarlo del mapa al momento. Sin embargo, tenemos que soportar a Knoxville más de un minuto, al Hércules austriaco toda la película y a nuestro Eduardo Noriega de improbable narcotraficante sudamericano. Un desastre.

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