martes, 15 de enero de 2013

THE MASTER (2012)

SIN SENSACION DE FORMULA NI ASIDEROS PARA EL ESPECTADOR 

CALIFICACION: 3,5/5 

Estados Unidos, 2012.- 147 minutos.- Director: Paul Thomas Anderson.- Intérpretes: Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Laura Dern, Kevin J. O'Connor.- DRAMA.- Anderson vuelve a mostrarse como una de las pocas voces propias del actual cine estadounidense. Sus películas pueden gustar o satisfacer más o menos pero, sin duda, no dejan indiferentes, son claramente identificables y, sin embargo, muy diferentes entre sí. Tras filmar un modesto pero interesante debut con Sydney, hizo una película diferente a cualquier otra Boogie nights que nos encandiló en 1997 para después epatarnos con Magnolia, desconcertarnos con Punch Drunk Love y perturbarnos con Pozos de Ambición.



Película ambientada en los 50, girando alrededor de la cienciologia, con vagabundo acogido por intelectual…Lo fácil y lo que nos hubiera reconfortado a todos hubiera sido realizar una consistente crítica social y religiosa. Pero no. Les soy sincero. No sé exactamente qué quiere decirnos Anderson con su nuevo trabajo. Puedo asimilar partes concretas de su discurso pero no alcanzo a aprehender la tesis en su totalidad.

En mi opinión esto no va en contra de la valoración general de la cinta. De hecho, prefiero las películas que me exigen y que no se autodestruyen mientras se están proyectando (porque lo dan todo con el primer pase) y no despiertan el interés de volver a verla para captar todos sus matices. Todas las cintas de Anderson presentan, en mayor o menor medida esa capacidad de crecer conforme uno abandona la sala de proyección.


Tras una presentación de tono clásico que dura aproximadamente más de un tercio del metraje. en la que Anderson da una lección de dominio del lenguaje y la narrativa cinematográfica, la cinta da un giro radical cuando los personajes principales entran en contacto, colisionan. Se inicia entonces una simbiosis entre ambos seres humanos que se puede definir de muchas maneras excepto como convencional. Conforme se profundiza en esta relación, entramos en una especie de meandro, de digresión en la que parece que no pasa nada porque Anderson no se obsesiona con narrar de manera convencional. Más bien intenta trasmitir las sensaciones del personaje de Phoenix en su lucha interior de carácter existencialista: él es lo que es por mucho que los demás y el ambiente intenten cambiarlo. Es el único sin miedo a la libertad personal (atención al diálogo final entre los dos protagonistas a propósito de la posibilidad/imposibilidad de vivir sin amo) y acepta las terribles consecuencias de la misma.


Lancaster Dodd, un intelectual brillante y de fuertes convicciones, crea una organización religiosa que empieza a hacerse popular en Estados Unidos hacia 1952. Freddie Quell, un joven vagabundo, se convertirá en la mano derecha de este líder religioso. Sin embargo, cuando Lancaster y su entorno intentan cambiar la esencia autodestructiva de Freddie, curarlo, domesticarlo, se dan cuenta que no va a ser tan fácil como ellos preveían.

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