miércoles, 12 de diciembre de 2012

GOLPE DE EFECTO -TROUBLE WITH THE CURVE- (2012)

EL VIEJO CASCARRABIAS, LA SUPERWOMAN FALTA DE CARIÑO Y EL INGENUO OPTIMISTA 

CALIFICACION: 2/5 

Estados Unidos, 2012.- 111 minutos.- Director: Robert Lorenz.- Intérpretes: Clint Eastwood, Amy Adams, Justin Timberlake, John Goodman, Matthew Lillard, Robert Patrick.- DRAMA.- Cine antiguo redimido por la presencia de Eastwood. Si no fuera por su colosal presencia, esta película sería ínfima y ni siquiera se habría estrenado en Europa, ya que, a sus carencias cinematográficas, hay que añadir su ambientación en un universo, el beisbol, que nos es muy lejano y que siempre ha sido veneno para la taquilla en el viejo continente. A este respecto, y para ser justos, hay que reconocer que es una de las cintas americanas que más entretenido y comprensible nos hace a este deporte netamente americano. Mucho más, por ejemplo, que la reciente y mejor Moneyball. Además, se trata más del ambiente que del tema de la película.

Un veterano ojeador de béisbol de edad avanzada, que está perdiendo poco a poco la vista, viaja con su hija hasta Atlanta para observar a un joven talento. Las relaciones entre padre e hija son bastante conflictivas. Retrato de la vejez y de su progresivo aislamiento respecto a las nuevas generaciones. Debut de Robert Lorenz, ayudante de dirección de Eastwood, con quien trabajó en 'Los puentes de Madison', 'Mystic River' y 'Million Dollar Baby'.

 El toque Eastwood es inconfundible, especialmente en el primer tercio del film y en su desenlace. Con un personaje escrito específicamente para él, la descripción de la vida cotidiana de alguien que ha hecho de la carretera su segundo hogar se siente, se palpa. Por otro lado, está la ética personal del librepensador, la dureza en público y la emotividad en privado y los errores del pasado en la relación paterno-filial. Temas y constantes eastewoodianos que aquí, ya sea por la excesiva insistencia con la que son mostrados, por cansancio del espectador o por impericia del novel Lorenz o por todo a la vez, suena a cansina repetición, a molesto deja vu. A propio y consciente automanierismo que parece consecuencia de la pereza o la desidia.

Aún así, las escenas protagonizadas por nuestro Clinny son lo único salvable de la cinta. Porque toda la historia de amor entre una esforzada Adams y un perdido Timberlake es tan aburrida como previsible. Son personajes tan tópicos como el de Eastwood pero infinitamente menos interesantes. Quizá porque, al menos para mí, los tipos reales a los que dan vida también son mucho más insustanciales y mucho menos únicos. Personas que en el mundo real, en el mejor de los casos, me producen indiferencia o que directamente, me desagradan. Gente sin espíritu crítico, con egos hinchados, obsesionada con el éxito laboral, que se han tragado a pies juntillas todas las patrañas de un sistema capitalista que les da todo tipo de aparatitos electrónicos, buenrollismo hueco, producción audiovisual de culto antes de estrenarse , universos frikis, manufacturación y transformación de mitos oscuros, peligrosos y/o antisistema –hippismo, vampirismo, sadomasoquismo- en productos burgueses (toda la falaz revisitación histórica de los años 60, Crepúsculo, 50 sombras de Grey), y otros bienes para distraerles de la realidad y hacerles creer en la gran falacia de la libertad de elección. Y es que a nivel de lucha entre poderosos y desheredados seguimos en la Edad Media…pero con Internet. Por ello, el malo maloso de la peli me parece más honesto y real aunque, lógicamente, sea caricaturizado, derrotado y maldecido.

Eso sí, el personaje de Adams queda, acertadamente, redimido por su habilidad para descubrir el talento cuando está delante de ella. Queda, pues, un film menor y prescindible pero que cumple a duras penas el objetivo de entretener al auditorio.

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