miércoles, 24 de octubre de 2012

LOOPER (2012)

HUYENDO DEL PAROXISMO Y LOS FRIOS JUEGOS MENTALES.

CALIFICACION: 3,5/5

Estados Unidos, 2012.- 118 minutos.- Director: Rian Johnson.- Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis, Emily Blunt, Pierre Gagnon, Paul Dano, Piper Perabo, Jeff Daniels.- DRAMA DE CIENCIA-FICCION.- Original, insólita y desconcertante. Sin abandonar en ningún momento la sugestiva trama propuesta por sinopsis y trailers, el film ofrece mucho más, aportando otras líneas narrativas todavía más interesantes con connotaciones éticas y morales casi proféticas y que reflexionan sobre la tan habitual, en este subgénero de viajes en el tiempo, posibilidad y conveniencia de cambiar el curso de la historia. Estamos ante uno de esos casos en los que, aunque no se nos ofrezca exactamente lo que esperamos, lo que recibimos supera las expectativas.

Como en 2072 los asesinatos están terminantemente prohibidos, las víctimas son enviadas a través de una máquina del tiempo al pasado (2042), donde los Loopers, un grupo de asesinos a sueldo, se encargan de eliminarlas y deshacerse rápidamente de sus cuerpos. El problema surge cuando Joe, uno de los Loopers, recibe desde el futuro un encargo muy especial: eliminarse a sí mismo.

El potente arranque nos sitúa rápidamente, aunque no nos sumerge del todo, en este futuro antiutópico y no tan diferente a nuestro presente y a lo que parece presagiar el futuro: Como ejemplo esa fumigación ultramoderna porque es rentable mientras que se sigue cortando la leña con hacha porque a nadie le interesa investigar en ese campo. Las escenas de acción no son abusivas y ayudan a que la trama avance.

En menos de media hora ya nos han contado todo lo que sabíamos previamente. ¿Y ahora qué? o el desastre o la decepción o el acierto. Afortunadamente esto último se impone y la película entra en un espacio personal (la relación personal entre Gordon-Levitt y Blunt) totalmente alejado de los códigos narrativos actuales que puede recordarnos un poco al mejor Shyamalan pero sin su mesianismo. La acción queda para el personaje de Willis y no desentona.

Otros aciertos provienen de la autoconsciencia de los diálogos de la que no se abusa ya que aparece en dos momentos tan puntuales como fundamentales. Por un lado, la sátira sobre la continua reflexión sobre la cultura popular en la que se ha convertido el cine yanqui más “in”. Por otro lado, el desprecio absoluto a basar la película en las paradojas temporales sobre los viajes en el tiempo (¿Primer?) cualquier otra paja mental tan supuestamente brillante como fría cuyo objetivo es demostrar a todo el mundo lo listo que es el autor (¿Origen?). Aquí la materia no es el intelecto, sino la emoción, la empatía y las contradicciones del ser humano.

Por supuesto, algunas cosas quedan en el limbo de la ambigüedad como esa especial conexión entre los dos yo del personaje que explica la obsesión un poco excesiva por conseguir que, gracias al maquillaje y a la interpretación de Gordon-Levitt, éste sea un sosias joven de Willis.

En definitiva, una gratificante esperanza la del autor de la peculiar Brick y la inédita Los hermanos Bloom que esperemos no sea engullido por la maquinaria hollywoodiense que usa la más mínima sospecha de la estupidez del público mayoritario para intentar alimentarla con su arsenal de remakes, reboots, adaptaciones varias y desprecio de la originalidad.

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