sábado, 28 de abril de 2012

LA PESCA DEL SALMON EN YEMEN -SALMON FISHING IN THE YEMEN- (2011)

CON EL ENCANTO Y EL SABER HACER DE TIEMPOS PRETERITOS


 CALIFICACION: 2,5/5


Salmon Fishing in the Yemen.- Gran Bretaña, 2011.- 106 minutos.- Director: Lasse Hallström.- Intérpretes: Ewan McGregor, Emily Blunt, Kristin Scott Thomas, Rachael Stirling, Amr Waked.- TRAGICOMEDIA ROMANTICA.- Como cuando estrenaron, por ejemplo Tomates verdes fritos o El club de los poetas muertos, una película con semejante título hay que ir a verla aunque sólo sea para descubrir por uno mismo, de qué demonios se trata.

El irregular pero casi siempre competente Hallstrom (Mi vida como un perro, Chocolat, La gran estafa, ¿A quién ama Gilbert Grape?o Las normas de la casa de la sidra) adapta una novela de cierto éxito en cuyo argumento conviven varias tramas muy diversas.

El doctor Alfred Jones, miembro del Centro Nacional para el Fomento de la Piscicultura, debe su reputación a un trabajo pionero sobre la reproducción de los moluscos. Cuando su jefe le pide que estudie la posibilidad de introducir el salmón en Yemen, rechaza la propuesta rotundamente. Lo que ignora es que detrás del proyecto está un acaudalado jeque árabe, empeñado en exportar el arte de la pesca con mosca al norte de Yemen. Sin embargo, el disparatado proyecto capta la atención de un ambicioso asesor del primer ministro, que ve en él una excelente oportunidad para mejorar el prestigio del Reino Unido en Oriente Medio y, de paso, consolidar su futuro político. Cuando el proyecto se pone en marcha, el doctor Jones se ve obligado a reconsiderar su dictamen inicial y a colaborar con la joven y atractiva representante del jeque.


La cinta empieza como una suerte de actualizada (la influencia de In the loop es palpable en el personaje de una siempre estupenda Scott-Thomas) comedia de la productora británica de la Ealing, aquélla que en los años 50 y 60 se caracterizó por un humor inteligente y sardónico que ridiculizaba la estupidez humana y especialmente los juegos de intereses que rigen la sociedad occidental. En este caso se hace merecida sangre de la clase política y sus bastardos intereses.

Aunque esta línea argumental no se abandona nunca, pronto los dramas personales de los personajes toman preponderancia y paralelamente la película decae en su interés. Cuando se ahonda en el análisis de las relaciones entre Oriente y Occidente la película vuelve a remontar el vuelo hasta llegar a un desenlace en el que todos los temas confluyen, poniendo el acento en cómo la clase política no tiene reparos en manipular las vidas de los seres humanos en su propio interés.

Quizá sean demasiados temas para una sola película, pero tanto los guionistas como el director consiguen que casi nunca chirríe esa mezcla aunque si bien es cierto que los terroristas islamistas son demasiado de manual y poco creíbles, lo que demuestra que Hallstrom no es un director muy capacitado para la acción.

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