viernes, 9 de marzo de 2012

CHRONICLE -2012-


UN NUEVO TIPO DE NARRACION QUE CONECTA A LA PERFECCION CON LA MUCHACHADA

CALIFICACION: 2,5/5


Estados Unidos, 2012.- 83 minutos.- Director: Josh Trank.- Intérpretes: Dane DeHaan, Alex Russell, Michael B. Jordan, Michael Kelly, Ashley Hinshaw.- DRAMA FANTASTICO.- Los gustos del público joven (11 años en adelante) cambian con la misma rapidez que el mundo que les rodea. Hace unas semanas observé entre perplejo, apenado y satisfecho como niños y pre-adolescentes rechazaban –abandonando la sala o montando gresca- lo que veían en la pantalla. Hablamos de Los Muppets, la autoconsciente revisión para el siglo XXI del universo de los aquí conocidos como Los teleñecos. Mientras tanto, los adultos disfrutaban como niños viéndola. Me pregunto si inconscientemente la muchachada captaba la fina ironia crítica que destilan estos nuevos Muppets contra los gustos y formas de comportamiento de las nuevas generaciones.


Dos semanas después, acudo entre curioso y prevenido a ver un nuevo ejemplo de cine que intenta dar apariencia de absoluta realidad (Bruja de Blair, Monstruoso, Paranormal activity). Una estética y narrativa que conecta con los jóvenes y que, en mi opinión, destruye el cine tal y como yo lo entiendo. Al llegar a la entrada de la multisala, una empleada de la misma que conoce bien mi aversión a las salas llenas de adolescentes hiperactivos, me advierte que la sala de Chronicle parece una fiesta rave. Decido dar una nueva oportunidad al género humano y desoyendo sus advertencias me meto en la sala. El jolgorio es descomunal. Empieza la peli y se hace el silencio. Lo que se proyecta en la pantalla filmado con cámara casera, y antigua en la primera parte del film, conecta de verdad con el auditorio. Los chavales se sienten identificados con lo que ocurre ante sus ojos. No es la única sorpresa. Descubro sorprendido que, no es que la película me esté maravillando, pero sí que siento interesado.

Lo que hace interesante al film es situar el universo de los superpoderes en un ámbito radicalmente costumbrista. Se nos narra, pura y llanamente, lo que harían unos chavales más o menos convencionales si, de repente, tuvieran superpoderes. El film no pierde tiempo en explicarnos porque obtienen esos superpoderes, ya que no es más que una excusa argumental. Lo que le interesa es reflexionar cómo gestionan cada uno de los tres protagonistas la nueva situación, según su psicología y ambiente social.

Es cierto que estos ambientes se construyen sobre tópicos flagrantes, que algún giro de guión es arbitrario y que el film llega a aburrir en su parte final –más interesada en el arsenal de efectos especiales que en la narración- pero aún así habrá que seguir con curiosidad más que con esperanza la carrera de Trank y la de su guionista, Max Landis, hijo del mítico John Landis.

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