viernes, 9 de diciembre de 2011

UN METODO PELIGROSO -A DANGEROUS METHOD- (2011)


…Y FINALMENTE, CANSINO
CALIFICACION: 2,5/5


Reino Unido, 2011.- 93 minutos.- Director: David Cronenberg.- Intérpretes: Keira Knightley, Viggo Mortensen, Michael Fassbender, Vincent Cassel, Sarah Gadon, Katharina Palm.- DRAMA BIOGRAFICO.- Un loable intento de Cronenberg por mantener sus inquietudes temáticas, morales y cinematográficas en un contexto narrativo muy alejado de su cine más representativo. Si en Promesas del Este y Una historia de violencia ya se situó en unas coordenadas diferentes a las de sus atmósferas malsanas y personajes grotescos tan representativos, aquí se ubica en las antipodas: la correción social, la exquisita educación y la aparente normalidad. Tan extrema que se puede confundir con el aburrimiento.

Una poderosa historia de descubrimiento sexual e intelectual basada en acontecimientos reales a partir de la turbulenta relación entre el joven psiquiatra Carl Jung, su mentor Sigmund Freud y Sabina Spielrein. A este trío se añade Otto Gross, un paciente libertino decidido a traspasar todos los límites.

El film tiene una apariencia estética y visual de envarado cine de época pero las apariencias engañan. En lugar de un ladrillo convencional, Cronenberg y el guionista Hampton nos regalan una turbadora reflexión sobre la intesidad del deseo sexual y la irrefrenable fuerza del morbo. Esta claro que las intenciones de ambos son atraer a las salas a público que no ira a ver ”ni jarto vino” una de las marcianadas malsanas del canadiense pero sí una pelicula que aparece una convencional y bonita cinta de época. Una vez atrapados en la sala, Cronenberg desata su furia librepensadora sobre bienpensantes burgueses y sus convencionalismos. Y lo hace muy bien en la primera mitad del film.

Pero después de que Jung y Freud se embarquen hacia las Americas el film empieza a dar vueltas sobre sí mismo, no cuenta nada más, se pierden de vista los conflictos y las motivaciones de los personajes y se ensarza en unos largos monologos repletos de verborrea psicoanalista. Un coñazo descomunal de la mano de un autor teatral, Christopher Hampton que no sirve como escritor de cine como ya demostró en la tremendamente aburrida Carrington.

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