viernes, 4 de noviembre de 2011

SIN SALIDA -ABDUCTION- (2011)


PURO ENTRETENIMIENTO DEUDOR DE LA ERA ANALOGICA

CALIFICACION: 2/5


Estados Unidos, 2011.- 107 minutos.- Director: John Singleton.- Intérpretes: Taylor Lautner, Lily Collins, Sigourney Weaver, Alfred Molina, Michael Nyqvist, Maria Bello, Jason Isaacs, Dermot Mulroney .- THRILLER CIENTIFICO.- La han puesto a caldo. Las fronteras entre la crítica cinematográfica profesional y los departamentos de marketing de las grandes productoras/distribuidoras. Para mantener la falsa sensación de independencia hay que destrozar algunas películas, para que no parezca que está todo el pescao vendido. Curiosamente, casi siempre son masacradas aquellas películas a las que las críticas negativas no les van a quitar un solo espectador. Al público objetivo de este film (adolescentes fanáticas del tan Lautner) se la trae floja lo que digan un cuadrilla de viejos sesudos.

Y además, esta cinta, a priori, provoca al personal y nos lo pone a huevo. Un actor lamentable, un director que prometía mucho –“Los chicos del barrio- y se quedo en nada (una de las cosas que más irritan a los críticos) y una intriga a lo Hitchcock (¿cómo osan imitar al más grande, autor, eso sí, de coñazos incomensurables como “Atrapa a un ladrón”).

Un día, Nathan Harper ve su foto en una página de personas desaparecidas. Sospechando que sus padres pudieron secuestrarlo siendo un bebé, empieza a investigar y descubre que sus padres no son quienes dicen ser. Pero lo peor es que, de repente, sin saber cómo ni por qué, empieza a ser perseguido por la policía, por agentes del gobierno e incluso por asesinos a sueldo, convirtiéndose en la víctima de una misteriosa conspiración. A partir de ese momento el objetivo de su vida será averiguar su verdadera identidad.

¿Pues qué quieren que les diga? Yo me lo pasé teta. No es una buena película, pero funciona perfectamente como producto comercial. Y Singleton la despoja de efectos especiales y pantalla verde y vuelve a lo tangible: espacios abiertos y urbanos perfectamente filmados y fotografiados, persecuciones de coches, intriga en trenes, autostopistas e, incluso, una escena final en un estadio deportivo repleto de gente.

¿Qué nada tiene ni pies ni cabeza? ¿Y qué blockbuster lo tiene hoy en día? Este film es mucho más honesto porque no intenta inventar la polvora, ni trascender ni hacer la película definitiva del género. Sólo entretener. ¿Tan difícil es, Nolan?

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