jueves, 14 de julio de 2011

BAD TEACHER (2011)


EL AZOTE DEL BUENROLLISMO, LO POLITICAMENTE CORRECTO Y LOS Y LAS MOÑAS QUE ESTAN CONVIRTIENDO ESTE MUNDO EN UN LUGAR FRIO Y ABURRIDO.

CALIFICACION: 3/5


Estados Unidos, 2011.- 92 minutos.- Director: Jake Kasdan.- Intérpretes: Cameron Diaz, Justin Timberlake, Jason Segel, Lucy Punch. – COMEDIA.- Acudí a ver Bad teacher con muchas prevenciones. El trailer es espantoso, Cameron Diaz no me cae muy bien y los guionistas se han curtido en The office, serie de televisión que nunca me ha llegado a calar pese a los esforzados intentos de un querido amigo por hacerme fiel creyente de la misma.

Sin embargo, a los pocos minutos de empezar la proyección, me sorprendí riéndome bastante más de lo que esperaba. Pero lo más importante es que esta caricatura desmadrada, exagerada, zafia y vulgar no se queda en eso, si no que se erige una furia incontrolable que fustiga las bases de la mentalidad dominante en los Estados Unidos y que, debido a la globalización reinante, se extiende como la pólvora por el mundo occidental.

A saber:

Hipocresía desaforada ejemplificada en personas cuyo modus vivendi es “ni una mala palabra, ni una buena acción”,

Maniqueísmo que simplifica el análisis de la realidad a una lucha entre el bien y el mal (olvidando el imprescindible relativismo)

dictadura de lo políticamente correcto, castrando la necesidad humana de discrepar y expresarse con libertad, aunque pueda molestarse a otros

Absoluta falta de comprensión por las debilidades humanas, típica de la juventud, pero que no se puede convertir en ideología dominante, olvidando la imprescindible aceptación de nuestra naturaleza

Anulación de las pulsiones humanas que nos hacen tan imperfectos e interesantes a la vez

Puritanismo y consiguiente represión

Elizabeth es una profesora despiadada, grosera, malhablada y absolutamente irresponsable: bebe, se coloca y sólo piensa en encontrar un buen partido para poder dejar de trabajar. Cuando su prometido la deja, pone en marcha un plan para conquistar a un rico y guapo profesor, Scott; pero, para ello, tendrá que competir con la modélica Amy, una profesora hiperactiva y llena de energía. Al mismo tiempo, un sarcástico e irreverente profesor de gimnasia, Rusell, no para de tirarle los tejos. Sus desvergonzadas y escandalosas argucias transmitirán a sus alumnos y colegas una educación anticonvencional, ya que "lo que ella enseña, no está en los libros.

Los Scott (tontos utiles) y las Amy (arpías con piel de Barbies) se están cargando el mundo. Menos mal que todavía quedan Elizabeths y Rusell, que con su imperfección y contradictoria humanidad nos recuerdan que las pasiones y debilidades son imprescindibles.

No estamos ante una obra realmente importante porque es irregular, nada universal (si no se conocen las claves de esa generación de americanos, algunas gracias no se entienden) y la dirección es correcta pero funcional. Aún así muy recomendable. Mucho más que moñadas recientes como Win, win. Eso sí, fundamental asumir que estamos ante una caricatura.

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