viernes, 3 de junio de 2011

EL INOCENTE (THE LINCOLN LAWYER) -2011-


MAGNIFICA ACTUALIZACION DE UN GENERO EN DESUSO

CALIFICACION: 3/5


Estados Unidos, 2011.- 122 minutos.- Director: Brad Furman.- Intérpretes: Matthew McConaughey, Ryan Phillippe, Marisa Tomei, William H. Macy, Josh Lucas.- THRILLER JUDICIAL.-

Una pequeña sorpresa inesperada, pues, ni el género, ni el director, ni, mucho menos, el protagonista hacían concebir demasiadas esperanzas. Sin embargo, El inocente consigue retrotaernos a agradables sensaciones cinéfilas de antaño sin que la película deje de ser rabiosamente actual, tanto en su lenguaje cinematográfico como en su cosmovisión y acercamiento a la naturaleza humana.

Mickey Haller es un abogado que se ha especializado en defender a criminales de poca monta procedentes de los barrios bajos. Cuando un día se le presenta la oportunidad de defender a Louis Roulet, un rico heredero detenido por el intento de asesinato de una prostituta, su carrera da un vuelco, pues esto significa percibir unos ingresos muy superiores a los habituales. Sin embargo, aunque el caso es aparentemente sencillo, acabará por tener consecuencias inesperadas.

Esas sensaciones a las que me refiero son la consistencia narrativa, un convincente realismo no reñido con la capacidad de evasión y diversión y, sobre todo, unos personajes que nada tienen que ver con el buenismo ni con la aburrida pulcritud a la que obliga lo políticamente correcto. De ahí viene la falaz idea de que el cine tiene que dar ejemplo y ser inspirador, como defienden algunos críticos que valoran la calidad de las películas por su contenido moral o inmoral.

Muy al contrario, por fin, volvemos a encontrarnos con una fauna humana cercana al lumpen, que, cinematográfica y artísticamente siguen dando mucho juego, le pese a quien le pese. Prostitutas, traficantes de drogas, soplones, policias y abogados corruptos, niños ricos díscolos pueblan un film no excesivamente sucio, pero, guarrisimo en el contexto actual.

El casi debutante Furman aprueba con nota en su segundo film, a pesar de una escena de sexo muy mal rodada y algunas decisiones narrativas discutibles. Tomei sigue tan maravillosa como siempre y McConaughey abandona, no sabemos si momentáneamente, la larga travesía del desierto que le ha llevado a protagonizar la mayoría de las películas más estúpidas del Hollywood de la última década y vuelve a la senda de un cine más interesante en la línea de Tiempo de matar o Escalofrío. Camino para el que está suficientemente capacitado, como demuestra en este film.

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