viernes, 4 de marzo de 2011

CISNE NEGRO -BLACK SWANN- (2010)


VIVIR EL CINE EN PRIMERA PERSONA

CALIFICACIÓN: 4/5


Estados Unidos, 2010.- 103 minutos.- Director: Darren Aronofsky.- Intérpretes: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Winona Ryder, Barbara Hershey.- DRAMA PSICOLOGICO.-
El nuevo film de Aronofsky incluye algunos de los recursos que más suelo detestar en el cine actual: primerísimos primeros planos de cogotes, efectismos sonoros y visuales, ciertas incongruencias narrativas…Sin embargo, aquí no sólo no me han molestado, sino que son lo que hacen grande, excelente al film.

Estamos ante un claro ejemplo de aquello de que “el medio es el mensaje”. No solo se trata de que la forma con la que narra la historia el director de la magistral Réquiem por un sueño sea la más adecuada, sino que las elecciones narrativas del director dan más información sobre la protagonista y su infierno interior que el propio guión, sin duda lo más flojo del film y merecidamente no nominado al Oscar.

Aquí lo que importa no es tanto el qué, sino el cómo. Si la mayoría de las películas las vivimos en tercera persona, como un voyeur que observa lo que le pasa a “otros”, Aronofsky te impide ese distanciamiento y te hace entrar en la piel (el dolor físico se siente en este film como en pocos otros) y la mente de una prodigiosa Portman, ganadora del Oscars, que está presente prácticamente en todos los planos del film y que es, ella sola, más de media película.

Nina, una brillante bailarina que forma parte de una compañía de ballet de Nueva York, vive completamente absorbida por la danza. La rivalidad con su compañera Lily y las presiones del director se agudizan a medida que se acerca el día del estreno. Esta tensión provoca en Nina un agotamiento nervioso y una confusión mental que la incapacitan para distinguir entre realidad y ficción.

Perfecta reflexión sobre la obsesión por la perfección, los efectos de la presión profesional y lúcida crítica a un sistema que pretende obtener de nosotros lo que no somos, cualquier espectador puede identificarse con el infierno por el que pasa la protagonista.

Las elecciones cinematográficas del director, junto a diversas escenas con marca de la casa (la masturbación de Portman con final escalofriante o la intensa escena de sexo lésbico) son, a la vez, prueba de que el autor no se ha traicionado lo más mínimo a sí mismo en su film con mayor apoyo publicitario hasta la fecha y, por otro lado, las razones por las que no ha sido premiada por la Academia de Hollywood

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