jueves, 16 de julio de 2009

CRITICA (9 y 10): GRAN TORINO Y THE VISITOR



DOS MAGNÍFICOS ALEGATOS CONTRA LA XENOFOBIA

CALIFICACION: 4/5

Publicado en Abril de 2009

Coinciden estos días en nuestra cartelera dos excelentes obras cinematográficas estadounidenses de bajo presupuesto (para los cánones hollywoodienses) pero de gran calado artístico y moral. Estamos hablando del nuevo film del gran Clint Eastwood, Gran Torino y el segundo trabajo tras la cámara de Thomas McCarthy, un actor transformado en director, The visitor. Ambas cintas describen a personajes emigrantes, no como potenciales amenazas para la sociedad occidental, sino como catalizadores de un cambio radical, de un despertar a la vida de personajes tan acomodados como aletargados.

En “Gran Torino” Eastwood nos presenta, casi con forma de testamento cinematográfico, una radical vuelta de tuerca a los personajes de justiciero conservador que lo convirtieron en el actor más taquillero de los años 70. La excelente campaña de publicidad del film ha atraído al seguidor de Eastwood más recalcitrante que se había desinteresado por su cine, conforme este se iba haciendo más maduro, complejo y humano. Pues bien, este magnífico cineasta, una vez recuperado el perfil de público que adoraba a Harry el sucio y su “alégrame el día”, les presenta un protagonista cercano y reconocible, casi los sitúa delante de un espejo. Un tipo xenófobo, racista, plagado de prejuicios y malhumorado, dispuesto a desenfundar rápidamente ante contrincantes de otras razas y nacionalidades. Hasta ahí, lo esperado. Pero, pronto todo cambia. La belleza y pureza de una joven asiática lo sacará de su aislamiento y su alienación para ser salvado de su miseria humana por superhéroes cotidianos improbables. Una nueva prueba de que tildar a Eastwood de conservador es simplificar mucho las cosas. Se debería hablar mejor de alguien que no se acoge irracionalmente a una doctrina estructurada, sino que presenta una personalidad muy marcada. El desenlace es magistral, siendo el ejemplo más claro del interés de Eastwood por dos temas que recorren toda su obra; la redención y el sacrificio.

Por su parte, The visitor, es una pequeña gran película que te va calando poco a poco, gracias a las magníficas interpretaciones (Jenkins estuvo nominado al Oscar pero la actriz palestina, que vimos hace poco en “Los limoneros” no se queda a la zaga), el perfecto uso del espacio de Nueva York como un personaje más, y un guión que refleja a la perfección cómo son los inmigrantes los que salvan, los que resucitan de la muerte en vida al protagonista, un tipo que vuelve a abrazar la alegría de vivir tras un largo periodo de desidia y soledad.

CRITICA (8): CAMINO A LA PERDICION



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EN LA LINEA DE LAS GRANDES HISTORIAS AMERICANAS
Calificación: 4/5
Publicada el 12 de Septiembre de 2002
Título original: Road to perdition.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Producción: Twentieth Century Fox.
Productores: Richard D. Zanuck, D. Zanuck y Sam Mendes.
Distribución: Hispano Fox Films.
Dirección: Sam Mendes.
Intérpretes: Tom Hanks, Paul Newman, Jude Law, Jennifer Jason Leigh, Stanley Tucci, Tyler Hoechlin.
Guión: David Self, sobre la novela gráfica de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner.
Música: Thomas Newman.
Fotografía: Conrad L. Hall.
Género: Drama.
Duración: 116 minutos.



Uno de los acontecimientos cinematográficos de la temporada que acaba de iniciarse, al menos en lo que respecta al cine estadounidense, una, ya, de las principales favoritas en la carrera de los Oscars y, sobre todo, una cinta que nos reconcilia con el cine proveniente del país de la hamburguesa y que nos recuerda a toda una pléyade de cintas que aunaban, sin dificultad alguna, calidad y comercialidad en los ya lejanos años 70 y 80. En aquellos tiempos Camino a la perdición hubiera sido una más entre las películas notables del año. Actualmente, y dada la paupérrima calidad media, adquiere la categoría de evento.

Sam Mendes debutó brillantemente con American Beauty, una cinta que quizá no mereciera todo el revuelo que despertó pero que tampoco debió ser expuesta al apaleamiento que, tras su triunfo en los Oscars, recibió por parte de la crítica más sesuda. Aunque aquí parece alejarse totalmente de las latitudes (espaciales, temporales y, sobre todo, intelectuales) de su opera prima, en realidad la distancia entre ambas es mucho más corta de lo imaginado. Mendes no construye exclusivamente una película de género gagsteril ya que, sin dejar de hacerlo, va más allá y nos narra una gran historia americana, con ecos indudables de El padrino, donde los pecados y las esclavitudes generadas en el pasado, la búsqueda de la redención y el uso de la violencia como manera americana de acabar con los conflictos sin solución son las constantes de la narración. Los que preferimos un cine más clásico nos alegramos de que esta cinta no acabara en las, a veces, respetables manos de John Woo que la hubiera convertido en un manga hiperviolento en la línea de la novela gráfica en la que se basa.

Cinematográficamente la cinta es exquisita. Tanto la dirección de este británico conocedor del alma americana, la planificación de escenas y secuencias, unas elegantes música y fotografía y unas interpretaciones portentosas, entre las que destacan las de Newman y Law, rayan la perfección. Sin embargo, a la cinta se le pueden achacar tres defectos (una molesta autoconciencia de clasicismo, ciertos momentos demasiado previsibles y algún que otro bajón en el ritmo narrativo) que la alejan de una todavía mayor consideración.

Pese a ello, secuencias como el del duelo bajo la lluvia en el que se ha prescindido del sonido, los inesperados rasgos de humor que propicia la subtrama del aprendizaje de la conducción de un automóvil por parte del hijo de Hanks y, sobre todo, un desenlace tan bello estéticamente como desolador constituyen momentos de ese buen cine que, lamentablemente, cada vez está menos presente en nuestras pantallas.

CRITICA (7): "COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO"


AIROSO DEBUT HOLLYWOODIENSE

CALIFICACION: 3/5

Publicado el 19 de Mayo de 2008

Things We Lost in the Fire. Estados Unidos, 2007.-119 minutos.- Director: Susanne Bier .- Intérpretes: Halle Berry, Benicio del Toro, David Duchovny, Alison Lohman- DRAMA.-

A pesar de algunos defectos de guión y dirección, la noruega Bier, autora de los films Después de la boda y Hermanos, sale más que airosa de su debut hollywoodiense, consiguiendo dos logros nada fáciles. Por un lado, consigue interesarnos, bastante más que la mayoría de sus colegas estadounidenses con una trama no demasiado original. Por otro lado, no se pliega, ni mucho menos a las exigencias de la industria americana, y rueda un film coherente con su carrera anterior.

Tras perder a su marido en un suceso violento, Audrey Burke, madre de dos hijos, forja una especial relación con Jerry Sunborne, un ex-heroinómano que fue el mejor amigo de su marido en la infancia. Audrey ofrece cobijo a Jerry con la esperanza de que pueda ayudarle a ella y a sus dos hijos a enfrentarse a tan terrible pérdida. Mientras, Jerry libra una batalla diaria para alejarse de las drogas.

El guión del film trabaja de manera notable la narración diacrónica y sus mayores defectos vienen por la sensación que nos embarga, en ocasiones, de que está escrito siguiendo un manual de escritura y perfeccionamiento de libretos cinematográficos. Por otro lado, la dirección abusa, como es habitual en los últimos tiempos, del primer plano y el plano detalle. De todas maneras, es cierto que, en esta ocasión, está justificado por el tono claustrofóbico e intimista del relato, acentuado por una fotografía tan virada a gris que prescinde totalmente de los colores vivos e intensos..

Por último señalar el magnífico trabajo de la pareja protagonista. Junto a una Halle Berry intensa y que se atreve a aparecer en pantalla nada favorecida, encontramos al siempre intenso Del Toro, que trasmite a la perfección el tormento interior de su personaje.